Lee la Biblia si quieres que Dios te hable

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Lee la Biblia si quieres que Dios te hable

Lee la Biblia si quieres que Dios te hable

El Señor manda a escudriñar las escrituras, a estudiarlas mejor para ver qué es lo que ellas enseñan porque a los judíos les parecía que en ella tenían la vida eterna pero el Señor les dijo: “ellas lo que dan es testimonio de mí”. Hablaremos del tema: “Lee la Biblia si quieres que Dios te hable”.

Hay gente que cree que la salvación está en adorar algún un objeto en este caso la escritura, no para estudiarla, sino para adorarla y tenerla como un objeto supersticioso.

Dios siempre habla por su palabra aunque también lo hace por revelaciones y sueños, pero la vida cristiana no puede ser direccionada por sueños, pues, para eso está la palabra de Dios, la enseñanza.

“Donde abundan los sueños, también abundan las vanidades y las muchas palabras; más tú, teme a Dios”.

Nada puede superar la palabra de Dios, hay que aprender de ella, escudriñarla.

El mismo Señor nos manda a escudriñar las escrituras y debemos entender que escudriñar es mucho más que leerla, analizarla, meditar, orar y pedirle al Señor que nos muestre, que nos revele.

La Biblia es el libro más importante y más leído en el mundo, también es el más traducido, donde los científicos que se han ocupado de ella.

Se han sorprendido y ahora nosotros que cuando la entendemos quedamos maravillados, uno se enamora de la palabra de Dios.

La palabra de Dios es muy grande y profunda, más de lo que imaginamos, quizás nosotros muchas veces no tenemos conciencia plena del gran tesoro que tenemos en las manos.

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Ese tesoro es la palabra de Dios y ninguna otra cosa valiosa en el mundo se puede comparar con lo que vale la preciosa palabra de Dios.

Por eso el salmista dijo: “lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera es a mi camino”.

La palabra de Dios es lo más grande que puede haber, es luz que alumbra el entendimiento del cristiano y de todo el que la lee.

Porque no se puede andar en oscuridad teniendo nosotros la luz de la vida, que es la palabra de Dios.

“La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo. Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; El precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos”.

Para que esto ocurra hay que leer la Biblia y no solamente leerla sino analizarla, debemos volver nuestros ojos a la Biblia y estudiarla más.

Para que nuestros ojos sean alumbrados hay que leerla, estudiarla y meditarla diariamente.

“!!Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación”.

Muchas veces la televisión y las redes sociales ocupan ese espacio precioso que le corresponde a la palabra de Dios y por lo general, eso ocurre con la complicidad de uno mismo.

“¿Con que guardará el joven su camino? Con guardar su palabra”

Pero no solamente el de los jóvenes sino también de los ancianos, la palabra de Dios limpia, barre y la gente comienza a mejorar su actitud porque la palabra de Dios es viva y eficaz.

Esto nos impacta, el estudio de la palabra de Dios enriquece el entendimiento, endulza la vida pero satanás siempre ha querido cambiarnos estas bendiciones por las cosas de este mundo.

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A satanás no le conviene, ora con profundidad, no te dejes robar, él quiere oscurecer tu entendimiento, la palabra de Dios es como un aguacerito que le cae a las plantas y las hace crecer.

Cuando uno empieza a meditar en Dios, es bello pero ahora parece que nos queda poco tiempo para meditar en ella.

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Lee la Biblia si quieres que Dios te hable.

Meterse en oración enriquece la vida, por eso, ese descuido que a veces ocurre en la vida cristiana, empobrece la vida espiritual, hay carencia de milagros y escases de dones espirituales.

Comenzamos a dejar a un lado las cosas bellas que nos ha dado Dios, como el uso indiscriminado de la tecnología.

La pornografía no solo emboba a los jóvenes sino a los viejos también y hasta las mujeres.

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Húyele a eso, te daña, te enfría, te acaba y te puede hacer ir por mal camino en cualquier momento, la pornografía es un vicio como cualquier droga.

Busca a Dios, llénate de él, cuando busquemos a Dios y escudriñemos su pablara como él nos ha ordenado resplandecerá la luz, seremos enriquecidos espiritualmente.

Toda persona en su momento está en su derecho de tener su pareja hombre o mujer.

No hay necesidad de estar metiéndonos en esos espacios inmundos que lo que hace es dañar moralmente a la gente.

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Y sobre todo a la persona que conoce al Señor porque tenemos algo muy grande y precioso como es la riqueza que hay en la palabra de Dios.

Todavía el que conserva la práctica de estudiar la palabra de Dios, él le muestra cosas grandes.

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Lee la Biblia si quieres que Dios te hable.

Dios le habla profundamente en el silencio de su vida, que bueno es estudiar la palabra de Dios con entendimiento.

Qué bueno es conservar el hábito de leer, estudiar y meditar en las escrituras.

Eso de estar conectados con él, libra al hombre de caer en pecado, si usted es una persona que busca de Dios, se libra de todo.

Los hijos de Dios somos librados de muchas cosas sin darnos cuenta porque la palabra de Dios nos ha dado entendimiento y sabiduría, la palabra de Dios hay que creerla, no hay que cuestionarla.

Muchas veces no sabemos lo que tenemos, la palabra de Dios es gloriosa.

No olvidemos la meditación en Dios para permanecer enchufados en él, eso libra al hombre de caer en pecado.

“Dulce será mi meditación en él; Yo me regocijaré en Jehová”.

Qué lindo es enamorarse del Señor, eso es grande, en la meditación descubrimos cosas profundas en Dios que antes no conocíamos, revelaciones grandes.

Esta buena práctica de leer las escrituras da provisión al predicador, lo nutre y lo hace andar rectamente.

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“Jehová el Señor es mi fortaleza, el cual hace mis pies como de ciervas, y en mis alturas me hace andar”.

El cristiano consagrado vuela alto, se mueve en espacios libres de peligro, sanos, sin inmundicia.

Porque todo el creyente que anda abajo se lo lleva el depredador, que bueno es estar agarrados de Dios.

El cristiano distraído anda rastrero, por eso, se unta del mundo, habiendo tanto alimento nutritivo en la palabra de Dios.

Pasar los 7 días de la semana en las redes y no leer la palabra no es justo.

Eso no edifica pero el estudio de la palabra enriquece porque eso es espiritual, dice la Biblia, que es espíritu y es vida.

“Andad en el espíritu y no satisfagáis los deseos de la carne”.

Por: Clodomiro Lobo

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