Qué es adorar a Dios

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Qué es adorar a Dios

Qué es adorar a Dios

Al expresarnos bien sobre alguien que ha realizado un buen oficio o trabajo, estamos dándole una alabanza, ocasionada por algún buen trabajo, la adoración es diferente, es por eso que en esta ocasión reflexionaremos sobre qué es adorar a Dios y lo que realmente implica.

Una alabanza es cuando le reconozco a alguien algo que ha hecho y que me ha gustado, por ejemplo, al alabar a un chef que ha preparado un plato exquisito, la persona que lo preparó tiene una gran sazón.

Lo anterior fue una alabanza, fijémonos que la alabanza viene de un porque, es decir, que ya ocurrió algo que ocasionó esa alabanza.

En ocasiones creemos que debemos alabar a Dios para que se manifieste y es un error, porque lo alabamos porque ya se manifestó; la alabanza es porque algo pasó, no para que algo pase.

La alabanza es una expresión que honra a alguien por algo que ya realizó. “ALABAD á Jehová, porque es bueno”, nosotros sabemos que él es bueno porque ya lo hemos experimentado.

Pero puede surgir la duda de ¿Qué es adorar a Dios? La adoración se le da a Dios por lo que él es, así que, si Dios no hace nada por mí, igual merece que yo le adore porque él es Dios.

Debemos aprender que a Dios se le adora solo porque es Dios.

Pensemos un momento en cuando nacen los animales, sean pollos, terneros o cualquier otro; al nacer ellos intuitivamente caminan, si son pollos, picotean el piso en busca de alimento, si son terneros buscan a su mamá en busca de la leche.

Así son los animales. Pero al nacer un ser humano, depende absolutamente de alguien mayor para que lo mueva o alimente, el humano es totalmente dependiente.

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Esto quiere decir que, en todos los seres humanos ha sido indispensable un padre, una madre o alguien mayor para que poder vivir.

Alguien que nos cuidó, nos alimentó y nos cubrió del frio.

Cada ser humano debe agradecer a sus padres o a quien lo cuidó, porque sin esa persona no hubiese podido vivir, y aun si solo eso hicieron en la vida, por solo esa razón hay que estar agradecidos.

Así es Dios, no hace falta que haga algo más por nosotros para que le brindemos adoración, con el hecho conocido que él es Dios, basta para honrar su santo nombre.

Al levantarnos, antes de que suceda algo bueno o malo, ya Dios existe. La adoración no es provocada por algo que Dios hizo, sino porque él es.

Entonces le alabamos por lo que hizo, pero le adoramos por lo que él es.

“Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.” Salmos 40:2. Esto es algo que Dios ha hecho y por eso le abalamos.

“!Oh Jehová, Señor nuestro, ¡cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra!” Salmos 8. Al reconocer lo que él es, le adoramos.

Un corazón dispuesto a adorar a Dios, es un corazón que piensa profundamente en él.

Muchos creen que al decirle al Señor “Rey”, lo están alagando y no es así; él es rey de reyes y Señor de señores, aunque la personas lo digan o lo dejen de decir, él lo seguirá siendo.

Hay dos libros de la Biblia con dos genealogías desde Adán hasta Jesús, solo para demostrar que Jesucristo es un príncipe, nacido de la familia real, descendiente de David.

Nosotros necesitamos reconocer de verdad en nuestro corazón que no es un halago para Jesús llamarle rey, porque lo es; cuando los magos llegaron por su nacimiento, preguntaron por el rey.

En la monarquía no puede haber ausencia del rey, porque se acabaría la nación, cuando Jesús nació no había rey en Israel, el trono de David estaba vacío, así que al nacer ya él era rey terrenal.

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“Vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle”. Mateo 2:1-2.

Entender que nació con la corona y el cetro nos hace adorarle, el día que fue acostado en el pesebre, ese pesebre se convirtió en la cama del rey.

Si Jesús está en nosotros somos santos, pero si no esta no somos nada, entendamos que él está sobre todo.

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Por eso para tener un corazón dispuesto a la adoración hay que meditar, la Biblia dice, que es bienaventurado el varón que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche.

Todos piden la bendición de Dios, pero pocos saben cómo obtenerla, muchos hablan de prosperidad, pero no meditan en Dios.

Recordemos que estamos hablando sobre “¿Qué es adorar a Dios?”

Debemos aprender a meditar en esta perfecta palabra de Dios, para que se llenen nuestras vidas totalmente. Una vida en completa adoración como cristianos es lo que debemos tener.

Que sin importar donde nos encontremos, estemos en comunicación con Dios; en la cocina, en el trabajo, mientras estamos en la ducha, eso es lo que hace una adoración verdadera, no solo en cierto lugar, no solo es al estar arrodillados.

Sino continuamente, nuestro corazón debe acostumbrarse a tener a Dios presente.

Cuando ubicamos a Dios en primer lugar, todo lo demás toma su puesto, nada queda por encima de él, pero es nuestra responsabilidad ponerlo como primero en todo en nuestras vidas.

Dios no está lejos de ninguno de nosotros, con Dios no hay que hacer filas.

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Juan el bautista en su tiempo, era el predicador más prominente, tenía una gran iglesia, se bautizaban muchas personas, el rey le tenía miedo, era por todo el pueblo considerado un profeta de Dios.

Ese hombre, en la cúspide del éxito, cuando todos escuchaban su voz, dice la Biblia, que no había cambiado un ápice, se vestía como siempre, era el mismo con las personas, el éxito no lo había movido.

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Porque Juan tenía a Dios en primer lugar, su posición no era con respecto al pueblo, o a las personas, su ubicación era con respecto a Dios. Juan tenía claro que era un mensajero de Dios y así lo manifestaba.

Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe” Juan 3:30. Nadie puede adorar a Dios hasta que no lo ubique donde le corresponde estar.

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Esta iglesia tiene al único Dios que merece adoración, honor y gloria.

¿Qué es adorar a Dios? Sepamos que la adoración del hombre es la obediencia a la voluntad de Dios.

¿Cómo adoraremos a Dios? Hay quienes creen que adoran con un rito religioso, con una formalidad pentecostal o con unos gritos.

Pero debemos adorarlo con un corazón ubicado, el corazón ubicado sabe que nada de lo que tiene y es, por su mérito, un corazón ubicado sabe que está por debajo de Dios, un corazón ubicado le adora por lo que él es.

“No a nosotros, oh Jehová, no a nosotros, Sino a tu nombre da gloria” Salmos 115.

Pastor: Alvaro Torres

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