Sellados por el Espíritu Santo

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Sellados por el Espíritu Santo

Sellados por el Espíritu Santo

Metafóricamente se usa la palabra sello para la circuncisión en el espíritu de los convertidos, el sello contenía una marca distintiva que representaba al individuo que lo poseía y fueron usados aproximadamente 3.000 años a. C. Hablaremos del tema es: “Sellados por el Espíritu Santo”.

Como los demás pueblos del oriente, pueblos babilonios y egipcios, los hebreos llevaban un anillo de sellar.

Después se usaba un cilindro grabado con algunas figuras o caracteres, esto en una tablilla de cera blanda, servía como firma en un país donde muy pocos sabían escribir.

El sello de la tumba de Jesús

La Biblia señala, que la tumba de Jesús fue sellada, porque él antes de morir dijo que al tercer día resucitaría.

Debido a esto, los sacerdotes escribas llegaron ante Pilato a pedirle una guardia de soldados para custodiar la tumba, creyendo que los discípulos sacarían el cuerpo.

Pilato dio orden de que esto se realizara, selló la tumba de Jesús con su anillo.

Y tal cosa significaba que esa piedra no podía ser removida, que lo que estaba ahí impreso no podía ser abolido.

La Biblia señala, que la custodiaron tres días, y que el anillo del rey estaba en señal de autoridad.

Pero sabemos que al tercer día esa piedra se movió, no importando los guardias o anillo del rey, lo que sucedió fue algo extraordinario y hoy tenemos la certeza que murió y resucitó.

El sello en el tiempo de Daniel

También la Biblia señala, que el edicto en tiempo de Daniel, fue sellado conforme a la ley de medios de Persia.

En la antigüedad se usaban estos sellos y estaban indicando que ese sello no podía ser abolido, porque era una ley ya establecida.

Lo que tenía el sello, era pertenencia del pueblo y no podía ser abrogada. Daniel era uno de los jueces, era el principal entre ciento veinte.

Aquellos hombres que estaban bajo la administración de Daniel, buscaron ocasión para que él fallara, pero Daniel era un hombre íntegro, buscaron de varias formas, pero no hallaron causas.

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Pero sabían que Daniel tenía una fe inquebrantable y su búsqueda en Dios era constante.

Idearon hacer un decreto donde por treinta días todos debían buscar al rey Diario como un dios; los sátrapas fueron ante el rey con el edicto y a este le pareció bien y firmó.

Daniel supo del edicto y que había sido aprobado por el rey, más que nunca buscó a Dios.

Abrió las ventanas como lo tenía de costumbre y doblaba sus rodillas ante en único que hay que doblarlas, el rey de reyes y Señor de Señores.

Aquellos hombres vieron a Daniel haciendo esto, y llegaron al rey Darío contando lo que habían visto.

Le recordaron que el edicto decía que quien violara la ley, sería arrojado al foso de los leones.

Cuando el rey supo que era Daniel, le pesó en su corazón e intentó de algunas maneras que Daniel no cumpliera esta condena.

La Biblia señala, que estos hombres le dijeron al rey que se debía cumplir porque ya estaba firmado.

Tomaron a Daniel y el rey los acompañaba y le expresó: ”El Dios tuyo, a quien tú continuamente sirves, él te libre” Daniel 6:16.

Fue echado Daniel en el foso, fue colocada una piedra, el rey selló con su anillo y los príncipes que acusaron a Daniel también colocaron su anillo.

Además de esto, pusieron un guardia para que nadie pudiera remover la piedra.

El rey se fue triste porque sabía que no tenía otro hombre tan cercano como Daniel y lo conocía como un hombre fiel, correcto y honesto.

Vigiló y no permitió que se tocara instrumento delante de él, estaba afligido por esto.

Muy de mañana se levantó y llegó hasta el foso y dijo:

Daniel, siervo del Dios viviente, el Dios tuyo, a quien tú continuamente sirves, ¿te ha podido librar de los leones?”

Del foso de los leones se escucho la voz de Daniel respondiendo:

“Mi Dios envió su ángel, el cual cerró la boca de los leones, para que no me hiciesen daño, porque ante él fui hallado inocente; y aun delante de ti, oh rey, yo no he hecho nada malo”.

También la Biblia habla, que en el libro de Apocalipsis, estaba sentado uno en el trono y tenía un libro en la mano que estaba sellado con siete sellos.

Y se escuchó una voz en el tiempo de Juan que decía: ¿Quién es digno de abrir el libro y desatar los sellos?

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Juan vio que no había ninguno digno, ni arriba en el cielo, ni en la tierra, ni debajo de la tierra.

Juan empezó a llorar porque eso representaba la situación de la humanidad, hay unas leyes contrarias, que nos hacían destituidos de la gloria de Dios.

El hombre estaba perdido sin esperanza, pero apareció un cordero como inmolado.

Y le dijo: Juan, no llores, el león de la tribu de Judá ha venido y él es digno de abrir el libro y desatar los siete sellos.

Los sellos anteriormente variaban en sus usos, los llevaban el en dedo o en el cuello.

El sello en el tiempo de José

La Biblia dice, en el tiempo de José: “Entonces Faraón quitó su anillo de su mano, y lo puso en la mano de José, y lo hizo vestir de ropas de lino finísimo, y puso un collar de oro en su cuello” Génesis 41:42.

Cuando José llegó a la tierra de Egipto, llegó como un esclavo que fue vendido, este empezó a trabajar en la casa de Potifar, ahí estuvo como empleado.

Potifar empezó a ver que la gracia de Dios estaba con él y que tenía algo diferente, así que lo eligió como administrador de todo lo que tenía.

Sabemos ya la historia y lo que sucedió después, que la mujer de Potifar puso sus ojos en José.

José se reusó a las propuestas de esa mujer, y por causa de guardar su integridad delante de Dios fue llevado a la cárcel.

Pero después de un tiempo salió de ahí para gobernar y habló a faraón para interpretar unos sueños y dar solución a los problemas que se venían.

Vio Potifar la sabiduría de Dios sobre José y le dijo, que sería él quien gobernaría su pueblo, y quitó su anillo y lo puso en la mano de José.

El sello tiene una importancia, ser sellados por el Espíritu Santo es de suma importancia para los creyentes.

Los que tenemos el Espíritu Santo sabemos que no existe una experiencia mas gloriosa que sentir a Dios moviéndose muy dentro tocando nuestras fibras.

Pero para ser sellados por el Espíritu Santo debe haber un corazón que anhele, que busque, que no se canse, que tenga deseo de sentirle.

El bautismo del Espíritu Santo, significa ser sumergido en la presencia y en el mismo ser de Dios.

No hay nada mas hermoso que arrodillarnos y sentir que Dios nos habla a nuestra conciencia.

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En muchos momentos hemos estado atribulados y confundidos por distintas situaciones que nos infunden temores, pero ha llegado algo que nos llena de calma y paz.

El sello del Espíritu Santo

Juan el bautista vivió en una época muy difícil, era un tiempo crítico porque el pueblo de Israel vivía un tiempo de resequedad.

Desde Malaquías hasta San Mateo hubo 400 años de silencio, donde Dios no se le manifestó al pueblo.

El pueblo estaba solo viviendo de un pasado y de un recuerdo, pero un día tiene que entrar al santuario el sacerdote Zacarías quien iba a ser el padre de Juan.

Cuando entró a ofrecer sacrificio un ángel de Dios apareció, le manifestó que sus oraciones habían subido delante de Dios.

Él había intercedido por sus pecados y los del pueblo; el ángel también le dijo que su mujer concebiría y que el niño debería llamarse Juan.

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Zacarías se turbó por esas palabras y por la visión que estaba teniendo, y los sacerdotes que estaban fuera del santuario no sabían que ocurría.

Porque hacía mucho tiempo no tenían esas experiencias.

Si en este momento estas pasando momentos de resequedad, si hace mucho no sientes ese mover del Espíritu Santo en tu vida, hoy todo puede ser distinto.

Dios puede mover las fibras de tu corazón y romper lo que sea que te impida sentirle muy de cerca.

Zacarías al salir del santuario no podía hablar, había quedado mudo por incredulidad, hasta que la palabra de Dios enviada por medio del ángel se cumpliera.

La Biblia nos dice, que Juan fue lleno en el vientre de su madre por el poder del Espíritu Santo, cuando María la madre de Jesús, que también estaba embarazada, fue a visitarla.

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Quien desea sentir un destello de Dios en su vida, una manifestación gloriosa, quien anhele un toque poderoso de Dios, debe creer y demostrarle a Dios que lo anhela más que otra cosa.

Somos sellados por el Espíritu Santo en esta iglesia, hemos sido revestidos por el poder de lo alto.

“En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa” Efesios 1:13.

Al nacer Juan muchos le preguntaban a Elizabeth su madre y a Zacarías su padre que nombre llevaría.

Zacarías mudo mandó a pedir una tablilla y en ella escribió: Juan será su nombre, y en ese momento su boca se desató tal como el ángel le había dicho.

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El nombre Juan significa avivamiento, quiere decir, que por medio de él, el pueblo se volvería a su Dios después de tanto tiempo, ya que su conducta no era agradable ante los ojos de Dios.

Es por esto que Juan ya cuando era mayor dijo: “Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.” Mateo 3:11.

Debemos entender que este sello es tan importante para nosotros, es confirmación de Dios en nuestra vida, dentro de nosotros.

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La vida del ser humano no es medida por las emociones aparentes sino es medida por el fruto del espíritu y por el fruto de vida cristiana que demos.

También es cierto que la vida espiritual se mide en una verdadera relación que hay entre el creyente y Dios.

El único que conoce lo que hay en nuestro corazón y cuanto anhelamos ser llenos, rebosados y sellados por el Espíritu Santo, es él mismo.

Pidamos a Dios que nos rebose de su Espíritu.

Jesús dijo: “Si alguno tiene sed, venga a mí y beba.” Juan 7:37.

Pastor: José Luis Ramírez 

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