La salvación demostrada a través del buen samaritano

La salvación demostrada a través del buen samaritano

La salvación demostrada a través del buen samaritano

Todo argumento reflejado en parábolas predicho por el Señor Jesucristo, demanda un estudio gráfico, descriptivo y reflexivo en los textos previamente escritos; hablaremos sobre: La salvación demostrada a través del buen samaritano.

Todo esto se debe a que ciertas técnicas se ajustan a un lenguaje retórico y enfático, donde el anunciante trata de desplegar acontecimientos ocurridos o por transcurrir, usados como ejemplo en la temática a presentar.

Se discierne en forma particular, que todo lector de las sagradas escrituras tiene que abstenerse del lenguaje parabólico, ya que el Señor Jesús sin parábolas no se dirigía al público.

Por lo tanto, ha sido un método apropiado para vislumbrar el carácter de la vida cristiana en todos sus ámbitos. Mateo 13:34,35.

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Es natural que si el estudiante logra encaminarse por sus reglas oportunas, se acogería a la debida interpretación, por ende, se le facilitaría desviar la confusión y ampliar más el conocimiento en el área de la cristiandad.

Teniendo en cuenta que la parábola contiene la luz reflexiva, no la base fundamental de la doctrina.

Parábola del buen samaritano aplicado al contexto respectivo 

Muchos estudiosos de la palabra de Dios como teólogos, afirman que: La “parábola del buen samaritano” es una de las más conocidas en los evangelios sinópticos, narrada por el doctor San Lucas en su evangelio, específicamente en el capítulo 10:25-37.

Esta parábola suele destacarse como una alegoría explicada por el Señor Jesucristo, a fin de ilustrar, que la compasión y la misericordia, son las virtudes que guían a los hombres a la beneficencia, a la benevolencia y al ascetismo que tanto escasea en nuestros tiempos.

Esta enseñanza también inscribe al cumplimiento del espíritu de la ley, que es el amor mucho más importante que cumplir la letra reflejada en las páginas del catálogo de la legislación del Sinaí, además, en esta narración Jesús amplía la definición de “prójimo”.

Este episodio sirve como una figura representada por un cuadro semántico, enumerada para los sectores más escrupulosos de las religiones orientales, quien a su vez, sirve como un proverbial ilustrativo para determinar la clarividencia de una persona.

La cual trataba de manejar la imagen determinativa de su interrogación ¿Quién es mi prójimo?.

Puedes leer: El peso de la enemistad entre hermanos.

Mediante esta parábola, Jesús muestra que las acciones a su momento oportuno, van cubriendo los beneficios hacia el necesitado, anunciado por el ánimo de la ley al socorro de la persona requerida.

Esta actuación revolucionaria ejemplificada, equivale al concepto de fe en la vida ortodoxa de la religión judía, entre los cuales se distinguían colecciones como: El de los escribas y fariseos religiosos de su época.

A quienes el Señor Jesús en numerosas ocasiones, les censuraba por su excesivo afecto a la letra de la ley y olvido por cumplir el espíritu de la misma.

Este contraste establecido entre los prominentes líderes religiosos “inmisericordes” y el llamado “samaritano misericordioso”, es un memorándum oportuno a los maestros de la ley, “reflejado en el caso del enviado a Jesús”.

Estas figuras insistían en el olvido de la apertura, de la auténtica devoción y Jesús en su parábola, emplea una estrella relegada por ellos mismos y así poder revelarle sus propios errores.

La ilustración que destaca la herramienta tecnológica Wikipedia de la parábola del buen samaritano, se enfoca directamente en la narración que se inicia cuando un doctor de la ley le pregunta a Jesús ¿qué se necesitaba para obtener la vida eterna?.

Todo con la intención de meterlo en dificultades teológicas.

El maestro en respuesta le pregunta al catedrático ¿qué es lo que dice la ley de Moisés al respecto?, cuando el erudito cita el canon hebráico en su apertura: “Amarás al Señor tu Dios con todo el corazón, con toda el alma y con toda la fuerza” Deuteronomio 6:5

Y la ley análoga “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” Levítico 19:18

Jesús dice que ha respondido correctamente y lo invita a comportarse como tal, en consecuencia a su repuesta.

En esta parte, se refleja el punto central de este epílogo, donde el leguleyo le pide a Jesús que revele a qué se describe la idea del prójimo.

Pero Jesús le responde con la parábola mencionando un personaje ambulatorio, navegando entre dos ciudades históricas e importantes, terminando su viaje con fines atroces, pero ilustrativos en el caso.

Además, se dejan ver dos personajes de alta dignidad, que conquistaban una apariencia generosa, que podían sufragar la necesidad apremiante de las circunstancias, pero por la inconsistencia de la vida rutinaria, se imposibilitó su amparo de un trasfondo inmisericorde.

Recordemos que estamos desarrollando el tema: La salvación demostrada a través del buen samaritano.

El apólogo, continúa su narración añadiendo otro personaje transitorio, que ambulaba entre estas dos ciudades, cuya ciudadanía era forastera, pero con umbrales de compasiones, de clemencias, de humanidades, y así pudo suplir el amparo al moribundo necesitado.

Luego, ante esta ficción parabólica el Señor le da una definición convencional, tras narrar la parábola responde con otra pregunta: ¿Quién actuó como prójimo?, el interlocutor no responde directamente “el samaritano”.

Pero indirectamente le dice: “El que tuvo compasión de él”. Jesús le concluye: “Ve y haz tú lo mismo”.

Estudio de la parábola del buen samaritano, basado en las reglas de la hermenéutica

1. Estudiar los contextos, es decir, el inicio y la terminación del capítulo.
2. A quien se dirige la alegoría: a un intérprete de la ley.
3. Qué dio margen a la parábola: ¿quién es mi prójimo?
4. Sus aplicaciones: Ve y haz tú lo mismo.

En esta parábola, se principia la historia de un hombre que descendía de Jerusalén a Jericó y en el camino cayó en manos de ladrones, los cuales lo despojaron de sus pertenencias y lo hirieron, dejándole medio muerto.

Ahora bien, si se hace un análisis minucioso de las cosas encerradas en esta alegoría, se debería tener en cuenta, todas las pertenencias exhaustivas encontradas en el texto.

1. Un hombre descendía. Tanto el sustantivo “hombre”, como el verbo “descender”, están en términos de pronunciaciones generales e indefinidas.

2. En este pasaje, se encuentran dos ciudades muy importantes que han trascendido, tanto en el Antiguo y el Nuevo Testamento, a la vez, han tenido renombres durante la historia, ya que son ciudades representativas y tienen un mensaje de gran bendición.

  • Jerusalén, representa figurativamente la morada de Dios en la tierra, es decir, la bendición, la vida, la seguridad y la justicia.

Allí en Jerusalén están las sillas del juicio, por ser la ciudad del gran rey, se destaca por ser la ciudad del compañerismo y el amor. Miqueas 4:2; Salmo 122:3-5; 125:2; Mateo 5:35.

En la eclesiología, Jerusalén es un arquetipo de la iglesia, por ser la morada del Señor en nuestros días.

  • Jericó, representa lugar de maldición, de dolor, de padecimiento, del engaño. Josué 6:17,26.

Quien a su vez fue reconstruida bajo maldición. 1 Reyes 16:34; Josué 6:26.

Si consideramos la parte geográfica, Jerúsalen es el ombligo de la tierra, es decir, el centro del latifundio terrestre, cuya elevación es de 772 metros sobre el nivel del mar.

“Quedando en las alturas, donde se respira vida, aire puro y seguridad ambiental”.

Jericó era la segunda ciudad de Judea y estaba al noreste en un valle profundo y fructífero, la distancia que hay entre Jerusalén y Jericó es de 29 kilómetros de recorrido.

En el tiempo de Cristo era un camino rocoso y contiene un descenso de 1.022 metros, es decir, el que está en Jerusalén para venir a Jericó, tiene que bajar los 772 metros que tiene Jerusalén de altura, más los 250 metros bajo el nivel del mar que tiene Jericó.

Históricamente en el tiempo de Josué, “Jericó” era la ciudad muy llamativa por su opulencia, por sus riquezas.

Contenía un comercio de lana fina, en oro refinado, en plata y otras joyas llamativas de facturaciones para el mundo egipcio, como para los demás pueblos circunvecinos.

Esta clase de riquezas cuantiosas, tenían un dominio atractivo exorbitante para sus moradores, como para sus transeúntes.

Tanto que “Acam”, un buen hombre usado por Dios, fue afectado por la apariencia engañosa de sus reflejos emotivos, lo hicieron desequilibrar de su fe, despreciar las bendiciones de Dios por un triste manto babilónico, la plata y el lingote de oro. Josué 7:21.

Por ello, también se cree que Jericó se había constituido en una vitrina de Babilonia.

Se puede considerar que “Acam”, simboliza al cristiano mundano, al avaro y al oportunista, que la apariencia del mundo lo atrae, lo absuelve hasta llegar a crear su propio acopio cautivador.

La parábola nos cuenta de alguien que “descendía”. Lucas 10:30.

El que quería negociar y obtener estas cosas procedentes de Jericó, tenía que dejar “Jerusalén”, es decir, desprenderse, tomar un camino dificultoso hasta llegar al lugar de la “maldición”.

Se puede considerar que descender, significa: Viajar hacia el descenso, apartándose cada día de la altura, de la bendición y de la presencia de Dios. Este hombre representa la raza humana porque todos en Adán descendemos.

El individuo mencionado en la parábola, después que dejó a Jerusalén e iba descendiendo hacia Jericó, fue sorprendido y cayó en manos de “ladrones”, los cuales les hicieron tres cosas:

  • Lo despojaron, quitándole sus pertenencias.
  • Lo hirieron, maltratándolo hasta tal punto.
  • Se fueron, dejándolo medio muerto.

Este episodio apunta a lo que le pasó a Adán en el Edén. El Edén, era el lugar de provisión, de la comunión del creador con el hombre.

Estos ladrones representan a satanás. Juan 10:10.

“Le quitó al hombre sus pertenencias; además, lo dejo herido y muerto en delito y en pecado”. Efesios 2:1-5.

Luego observamos otros personajes que tomaron el mismo camino de “descenso”, viene descendiendo un “sacerdote y un levita”, que son muy preocupantes en la elucidación ideológica en esta metáfora parabólica.

El sacerdote era considerado una persona que representaba la “religión”, quien supuestamente estaba muy de continuo cerca de Dios en su templo y a la vez, el que llevaba a cabo ciertas ceremonias e intersecciones diversas.

El levita era el personaje corporal, quien tenía acceso a manejar las cosas consagradas físicas del altar, que precisamente estaba en el templo que quedaba en Jerusalén.

Descender es muy alarmante en la interpretación sistemática de este pasaje, en cuanto se refiere al sacerdote y al Levita.

Para ello tenemos que personificar la circunstancia especulativa del momento, se dice, que muchos sacerdotes y levitas, inconformes con el clima y la disciplina que tenía Jerusalén, tocante a sus vestuarios y santidad, para concebir un poco de calor ….

Y vivir al parecer de cada uno, tenían que descender, compraban propiedades en Jericó y era común el tráfico de ellos por aquel camino.

Tal acción es muy preocupante, porque los sacerdotes y los levitas, no atendían sus propiedades sino lo concerniente al templo y no tenían nada que ver con las propiedades de Jericó.

Además, la bendición de Dios estaba en Jerusalén y en su templo, lugar de prosperidad.

Al descender, se sobre entiende, que abandonaban a Jerusalén, sus bendiciones y en nuestros tiempos es aplicado tanto a feligreses, como a ministros.

Principios operantes en la parábola

Esta parábola, se centra en un hombre que en apariencia era negociador de productos extraídos de Jericó, pero en el camino cayó en manos de ladrónes, quienes lo despojaron de sus pertenencias, lo dejaron herido y medio muerto.

Luego, venía descendiendo un sacerdote deprisa y viéndole pasó de largo e igualmente pasó el levita cerca de él y también pasó de largo.

Algunos comentaristas, aseguran que el sacerdote está día tras día para interceder a favor de los mortales. Hebreos 5:1,2.

En otras palabras: El sacerdote y el levita eran las personas apropiadas para socorrer al herido, porque el sacerdote y el levita eran del mismo pueblo; además, eran hombres religiosos y sus funciones eran tratar con los mortíferos.

Especulaciones e incógnitas por las cuales estos señores religiosos no socorrieron al herido 

1. San Lucas 10:31: Que descendió un sacerdote por el mismo camino, éste iba en proceso de decadencia rápida, por lo tanto, iba dejando de tras de él, el amor y la misericordia.

2. Es probable que vinieran de Jericó cargados de joyas de alto valor y por evitar nuevos atracos, tenían que andar más apresurados, por esta razón, la Biblia dice: “Nadie puede amar a dos señores”.

3. Es posible que vinieran contra el tiempo, la hora de los sacrificios se aproximaba, tenían que llegar apresurados a Jerusalén y al templo, por estar metidos en otros negocios que no les correspondían, “El tiempo no les alcanzaba”.

4. Vieron al atracado que estaba mal herido, sin esperanza de sanar. Podían decir: “Si nos ocupamos con este lesionado es posible que nos llamen a la indagatoria y sospechen de nosotros”.

También: “Está medio muerto, hay que cargarlo y no tenemos transporte, además, con este hecho nos contaminamos, luego nos acusan de inmundos y perdemos nuestra profesión, por lo tanto, esto nos obliga a pasar de largo”.

5. Tanto el sacerdote como el levita, tenían que guardar sus dignidades, deberían permanecer siendo santos sin contaminaciones.

Para permanecer siendo oficiantes, tenían que cumplir unas leyes, al no hacerlo, perderían el sacerdocio y la administración, ya que para ellos devengaba ante el público honores, por lo tanto, no deberían ser contaminados. Levítico 21:1,2.

6. Tanto el sacerdote y el levita representaban la religión, que supuestamente era el ente mediador entre el hombre perdido y el Dios Santo.

Si esto es cierto, en esta parábola encontramos, que la religión no pudo hacer nada por el hombre herido y medio muerto, representativo a la raza humana.

Teniendo en cuenta que estamos desarrollando: La salvación demostrada a través del buen samaritano.

Esta parábola nos enseña, que Dios no abandona al hombre aunque esté en la desgracia absoluta

San Lucas señala: “Pero un samaritano iba de camino, vino cerca de él y viéndole, fue movido a misericordia y acercándose, vendó sus heridas, echándole aceite, vino y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón y cuidó de él”.

Otro día, al partir sacó dos denarios y los dio al mesonero y le dijo: “Cuídamele y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regreses”. Lucas 10:33-35.

Este párrafo ha sido muy interpretado y discutido en muchos centros teológicos y de diferentes formas, pero de todas ellas, se facilita su interpretación con una herramienta positiva de la macro misericordia de Dios, hacia este indulgente personaje herido.

Cabe resaltar que esta persona no es más que una exhibición de la raza humana en proceso de extinción.

Ya que en el Salmos 103:4 glosa, “El rescata del hoyo tu vida y te corona de favores y misericordias”. En el Salmos 113: 7.

“Jehová levanta del polvo al pobre y al menesteroso lo alza del muladar”. Salmos 103:4.

En este párrafo se concentra que un “samaritano” que iba de camino.

El Samaritano se considera un personaje extranjero, eso quiere decir, que no era oriundo de Jerusalén, ni de Jericó; “iba de camino”, esto indica, que no solo pasaba por Jericó o Jerusalén, sino hacia otras partes.

Este personaje foráneo, la eclesiología se lo aplica a la personalidad y al ministerio del Señor Jesucristo por las siguientes elucidaciones:

Samaritano en la historiografía, era un personaje procedente de los israelitas con otras naciones, ocurrido en el exilio de los asirios, cuyo territorio era la parte norte de Israel, donde quedaba el “Monte Gerizim” y a la vez eran despreciados por los israelitas.

Con ello, comprendemos que este transeúnte no era netamente israelita.

“Samaritano”, según Robert Jamieson, glosa en su comentario explicativo de la Biblia, que era un personaje excomulgado por los judíos, apodo de escarnios semejante a herejes y a diablo. Juan 8:48.

Es imprescindible para algunos teólogos en su aplicabilidad, que este caminante, llamado: “el samaritano” apunta a la persona del Señor Jesucristo por las siguientes representaciones:

En cuanto a la manifestación del Señor Jesucristo al mundo: él no solo era humano, sino divino.

La teología cristológica indica que, Jesús es ciento por ciento humano y ciento por ciento divino, otros conjeturan, que así como el Señor era humano también era divino, todo esto rodea a una personalidad con doble función.

Además, la declaración que le suministró el Señor al doctor Nicodemo, que “Él había descendido de los cielos”. Juan 3:13.

También les dijo a sus discípulos, que a “Él le verían ascender donde estaba primero”. Juan 6:62.

El doctor San Lucas, al escribirle a su excelentísimo Teófilo, le expresa que Jesús vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.

San Pablo subrayándole a los Efesios, les declara, que éste, “Que ascendió es el mismo que primero había descendido a las partes más bajas de la tierra”. Efesios 4:9,10.

Cuando se habla, que primero había descendido a las partes más bajas de la tierra, observe, que todos estos términos están en plurales.

“Las partes más bajas de la tierra” esto indica, que la tierra tiene varias partes bajas en las cuales el Señor había descendido.

Biológicamente, se cree que el vientre de la mujer es una de estas partes bajas de la tierra. Salmos 139:13-15.

En la cual, el Señor Jesús vivió nueve meses y lo supo Juan el Bautista, quien se alegró mucho. Lucas 1:41-44.

Geográficamente, otra de las partes más bajas de la tierra, se cree, que es la ciudad de Jericó, porque tiene 250 metros bajo el nivel del mar.

Allí el Señor descendió y se encontró con Zaqueo en el árbol sicómoro, que supuestamente, su moral estaba herida por ser publicano y éste tuvo un gozo semejante como el que tuvo Juan el Bautista. Lucas 19:6.

Geológicamente, se cree que es el centro del globo terráqueo, es otra de las partes más bajas de la tierra. Mateo 12:40.

Allí también estuvo el Señor Jesucristo tres días y tres noches, se encontró con muchos personajes y también se trajo a varios. Mateo 27:52,53.

El personaje de la alegoría, da una vislumbre que no vivía en Jerusalén para notificar que iba descendiendo, ni vivía en Jericó.

Sino que “iba de camino”, eso quiere decir, no se iba a detener, ni en Jericó, ni en Jerusalén, iba a continuar su camino hasta llegar a donde había estado primero.

Si el estudiante en teología considera todas estas aclaraciones, reflexionará el raciocinio de San Lucas en su narración del personaje extranjero que “iba de camino”.

Todo esto nos ilumina que Jesús (Dios manifestado en carne), habiendo descendido de la eternidad, primero visitó el vientre de una dama, para tomar de ella un cuerpo.

Luego visito a Jericó para levantar al hombre que estaba en las profundidades y en la maldición, no obstante, rápidamente pasó al corazón de la tierra, para levantar del polvo al desfallecido y salió rumbo a donde estaba primero, llevando como logro la cautividad.

Esta parábola es el escenario básico donde se afianza la eclesiología de la era cristiana

Los que han subdivido las escrituras en capítulos, como Esteban Langdon, el cardenal Hugo de Santos Caro y otros en la historia, han llamado esta parábola el “buen samaritano”.

Precisamente por el desenvolvimiento de su enfoque de misericordia, ya que los samaritanos y judíos no se miraban de gran agrado entre sí, algo similar como los gentiles y los israelitas o como la discordia que había entre el cielo y la tierra.

Lo podemos constatar en: Efesios 2:12-19; Colosenses 1:20

Esta parábola del buen samaritano, concuerda con el ministerio del Señor Jesús. Expresado en 2 a los Corintios 5:19; Romanos 5:10; Lucas 19:10.

El texto parabólico dice, que el samaritano que iba de camino vio al herido “Fue movido a misericordia”.

Este término: “Fue movido a misericordia”, va enfocado al temperamento diario de la vida de los orientales:

  • Sanguinarios
  • Vengativos
  • Ofensivos
  • Violentos
  • Rencorosos
  • Resentidos

Así como lo vemos en el caso de la mujer samaritana: “Tú siendo judío me pide de beber que soy mujer samaritana”. Juan 4:9.

O tal, como el caso de Pedro: “¡Señor quiere que pidamos fuego!”. Lucas 9:54.

Es posible que el samaritano, dijera: “Llegó la hora de la venganza nuestra contra este miserable judío, voy a aprovechar que está herido y se acercó como para asegurarlo de un solo golpe”.

Así como hiciera Jael cuando mató a Sísara hiriéndolo en la cabeza, pero al venir cerca de él y viéndole “Fue movido a misericordia”, esta frase se encuentra en la parábola del hijo pródigo. Lucas 15:20.

Después que el samaritano fue movido a misericordia, no le importó contaminarse e hizo con este herido siete cosas muy trascendentales y positivas, que tiene que ver para el restablecimiento de la salud física, mental y espiritual de este hombre.

1. Se acercó al hombre herido, no mirándolo como su enemigo acérrimo, sino como alguien que merece compasión y filantropía. (Este episodio nos hace recordar la vida que llevábamos cuando estábamos perdidos en el mundo, sin Dios y sin esperanzas).

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2. Vendó sus heridas. ¿Qué es vendar? ligar, fajar, envolver, tapar la herida.

En el idioma hebreo, es propiciar, cubrir. 1 Juan 2:2.

Eso fue lo primero que el Señor hizo en nosotros cuando nos encontró.

3. Echándole “vino y aceite”. El doctor Browm en su segundo tomo de la enciclopedia expositiva de la Biblia, señala los remedios usados por los orientales.

Aquí apostilla, que el vino se usaba para limpiar las heridas y el aceite para suavizarla. Isaías 1:6.

Además, el vino simboliza: La alegría, el agrado, la delicia, el regocijo, la satisfacción. Salmos 104:15. El aceite, simboliza la unción del Espíritu Santo… Mateo 25:2,3.

El aceite es el que produce la llama ardiente en las lámparas en el lugar santo, que a su vez, es símbolo del cristianismo en este mundo oscuro y en tinieblas.

4. Lo puso en su cabalgadura, logrando sacarlo del camino en que fue herido. Esto quiere decir, el herido no podía caminar por sus propios medios, ni por sus fuerzas y necesitaba que alguien le suministrara su transporte.

Observe en la parábola de las cien ovejas, el pastor las encontró y las llevó en sus hombros.

5. Lo llevó al mesón. (A la clínica) en nuestro medio espiritual simboliza a la iglesia. Eso quiere decir, que nadie será restaurado, si Jesús no lo trae a la iglesia.

Ya que la iglesia es la clínica de Dios en la tierra, donde es tratado con cinco especialistas llamados ministerios. Efesios 4:11.

6. Cuidó de él. Sin Jesús no hay salvación. Salmo 125:1,2.

7. Al traerlo al mesón, lo entregó al mesonero, que simboliza sus ministros y sufragándole el valor de dos denarios, encomendándole que todo lo que gaste demás, se lo pagaría cuando regrese.

Esto me hace recordar como el cumplimiento de la escatología del Antiguo Testamento. Jeremías 23:3,4.

En las siguientes escrituras se puede ver el propósito de la primera venida de Jesús a este mundo: Lucas 19:10; Juan 10:10; 2. Corintios 5:19.

Y luego, se extiende a su segunda venida con promesa de remuneración para los que trabajamos en su grey. 1 Pedro 5:1-4.

En esta alegoría, podemos ver la forma que el Señor usará en el ejercicio de la obra del Espíritu Santo en el día de la gracia, él personalmente tratará con el hombre perdido, herido por el diablo y muerto en pecados.

Luego de aquel encuentro directo, lo traerá a su iglesia, para que a través de su administración, el individuo se “Perfeccione hasta la estatura del cuerpo de Cristo”. Efesios 4:11-13.

Se hace cierto que esta metáfora, no solo habla del día de la gracia, sino que se extiende a su segundo regreso, desde el momento del encargo al mesonero y la cancelación de los denarios por la asistencia de su recuperación.

El exégeta Fausset, en su segundo comentario exegético, consideró, que un denario supuestamente era el valor de un día de trabajo en los días que vino el Señor Jesús. Mateo 20:2.

El dejó dos denarios, equivale dos días de trabajo, el apóstol San Pedro en su segunda carta 3:8 dice; “Más, oh amados, no ignoréis esto; que para el Señor un día es como mil años y mil años como un día”.

Es decir, que los dos denarios corresponderían a dos mil años, los cuales ya se han cumplido o están por cumplirse en el calendario judío.

Con los dos denarios se dejan ver unas incógnitas 

La narración culmina en la expresión de todo lo que gaste demás yo te lo pagaré cuando regrese, por su parte, San Pedro en su primera carta, 1 Pedro 5:2-4, habla de una cancelación que hará el Señor cuando regrese.

Todo esto está rodeando lo que dijera San Pablo a los Corintios, “El trabajo en el Señor no es vano”. 1 Corintio 15:58.

Con los dos denarios se dejan ver unas incógnitas con la frase “cuídamele”, eso deja dicho, que todavía dentro de la clínica puede haber peligro, puede ser de tipo temperamental y no de salud física.

En el mundo de la medicina existen unas enfermedades de carácter mentales, que descontrolan al individuo hasta llevarlo nuevamente a su estado posterior.

Ha de notarse, que estas características se ven a diario por lo sucedido y por suceder en el ámbito espiritual, donde varias personas llegan a la recuperación inmediata, cual el hijo pródigo pronto se recupera, cambiando su físico, su moral, su estado económico, su vida.

Es posible que algunos de esos individuos se le despierta algunas inquietudes del viejo hombre en la esfera espiritual, imaginándose ser muy importante, deja la sujeción a un lado no queriendo sujetarse a nadie.

También se convierte en desobediente, no quiere obedecer al mesonero, ni a los enfermeros que son símbolos de los ancianos en la iglesia, dice la Biblia. Hebreos 13:17; 1. Pedro 5:5.

Cuando esto sucede, puede llevar al individuo a la incertidumbre, al desespero, afectando el estado emocional y psíquico, hasta pensar que nadie les ama, se vuelven ofensivos, todo les molesta, todo les ofende, piensan que nadie les comprende.

Además que todo lo que se hace para él es malo, si se arregla el auditorio es malo, si se arregla las silletería es malo, si se compra cortina es malo, si se cambian los abanicos es malo y a la postre nunca colabora con nada.

Las sensaciones se asocian a la ansiedad y a la depresión, que a su vez, se convierte en algo totalmente desagradable, lo que agudiza la reproducción de más contrariedades.

Aunque el facultativo le haga ver que no está bien su actitud, solamente se queda tranquilo un rato, pero su preocupación vuelve de nuevo a retoñar.

La paráfrasis catastrófica del comportamiento por parte de este individuo, es el dispositivo que se desencadena en su entorno, el cual afecta a menudo el ambiente familiar.

Es decir, que muchos miembros de su familia tienden aparecer perturbados emocionalmente por el desquiciamiento de la tal persona afectada.

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Recomendaciones: Si esto llegare a suceder en la clínica, la recomendación oportuna sería, que el facultativo se lo entregara nuevamente al Señor en oración para ver qué hace Jesús con esa persona.

Al pueblo de Israel después que Dios los salvó, luego, destruyó a los sediciosos que no creyeron. Judas 5.

Conclusión 

Si analizamos la situación de la humanidad en esta parábola del buen samaritano, concuerda con lo que apostilla la escatología del tiempo del profeta, Isaías 53:6, “Cada uno se apartó por su camino”.

El comerciante por buscar la supuesta bendición terrestre, dejó a Jerusalén y en el camino de descenso fue atracado, herido y medio muerto.

En el camino rocoso hacia Jericó, encontramos hombres con deseo de tener bienes a primera hora, sin costarle sudor y despojan de sus pertenencias a los indefensos transeúntes, que buscan con esfuerzos el sostén diario.

El hombre de bien cuando se inconforma, trata a descender dejando atrás la compasión hacia los demás y se convierte en inmisericorde, no interesándose por el dolor de los otros, tal como los dos religiosos.

El hombre merecedor de alabanza, se extiende hacia las partes moribundas a socorrer a quien necesita su protección, como lo vemos en este extranjero.

Que linda enseñanza nos ha dado el divino maestro en esta preciosa parábola, que no es más que una cátedra, tanto para el docente como para el estudiante, tanto para el médico como para el enfermo, tanto para el rico como para el pobre.

Esta enseñanza ha trazado el marco histórico y ha transcendido a muchas culturas, dándole la alabanza no al prójimo cercano, sino al que tiene el espíritu de servicio, no importándoles quien se lo merezca.

Esta alegoría termina con una circunlocución significante y amenas para nuestros días y en nuestras generaciones. “Ve y haz tú lo mismo”.

Engrosado por el pastor
York Anthony Shalom
Licenciado en Sagrada Teología.
Magister en Divinidades Teológicas
Jorgesalomserpa@hotmail.com