No me avergüenzo del evangelio

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No me avergüenzo del evangelio

No me avergüenzo del evangelio

En el transcurrir de nuestra vida cotidiana podemos darnos cuenta de la gran necesidad que hay de la predicación de la palabra de Dios. Hablaremos sobre el tema: “No me avergüenzo del evangelio”.

Y de la cantidad de personas que se encuentran dentro de nuestra iglesia faltos de conocimiento e interés para predicar el evangelio.

Pero también vemos que hay una gran parte de creyentes en la iglesia del Señor, los cuales tienen muy claro a los que Dios nos ha enviado a través de su Palabra:

 “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” Marcos 16:15.

Por tal razón, a donde cualquier lugar que se dirige la iglesia del Señor, va hablando y predicando el evangelio no importando la persona, el lugar, el estrato, el idioma o cultura.

El mundo actualmente se encuentra atravesando por situaciones muy complicadas y las personas que se encuentran a nuestro alrededor son victimas de tal situación.

Vemos muchas personas afanadas, estresadas, y sintiendo que no hay solución a sus problemas.

Es por este motivo que la iglesia del Señor no puede callar, es ahora el momento de predicar.

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De no avergonzarnos de los que Dios nos ha dado y encomendado, la palabra de Dios dice: “Porque no me avergüenzo del evangelio” Romanos 1:16.

Debemos ser cristianos en el bus, en el avión, en la universidad, en el lugar de trabajo, en las reuniones de amistad, debemos ser cristianos siempre y comportarnos como tal.

Notamos en nuestro dialogar cotidiano damos muchas justificaciones, algunas personas se justifican lamentándose por lo que le ha tocado vivir a través de los años.

Y terminan viviendo una vida estancada, conformista sin intentar buscar un cambio, y ser mejores cada día.

Pero vemos que justificarse no es la solución, teniendo en cuenta que a través de los años se han levantado personas que han llegado a lugares de reconocimiento por su superación.

Y por demostrar que no importando el lugar o en la situación en la que nazcamos, sí podemos salir adelante.

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Pero para que esto suceda debe la persona tomar una decisión y dejar de justificarse atribuyendo las desgracias vividas a los padres o a la condición de necesidad en la que haya nacido.

Cada persona debe tener claro, que lo que es hoy en día es producto de sus mismas decisiones.

Si hoy en día una persona es médico, administrador, ingeniero, abogado, mensajero, costurero o cualquier profesión es porque así lo ha decido.

La iglesia del Señor debe también tomar decisiones, no podemos vivir la vida aparentando ser cristianos y comportarnos como las personas del mundo viviendo en pecado, mentira, en los deleites pasajeros de la vida y vivir una vida de apariencia.

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La palabra de Dios nos dice: “Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca” Apocalipsis 3:15-16.

Muchas veces se escoge o decide el camino más fácil y sencillo porque pensamos que al escoger el camino de santidad vivirá una vida aburrida o tal vez, se van a cohibir de vivir una vida llena de gozo.

No escogen al Señor porque piensan en el proceso de santificación que se debe tener, en que debemos ser verdaderos adoradores.

En que hay que orar, en que hay que alabar a Dios, en que no se puede matar, no se puede robar y no se puede vivir una vida en desorden.

Pero vemos que esa decisión tendrá como final la perdición, la Biblia nos dice:

“porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella” Mateo 7:13.

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El Señor Jesús en tan bueno y misericordioso para con nosotros que no quiere que nos perdamos.

Su deseo es que seamos salvos y vivamos una vida llena de victorias en él y nos muestra el camino en el cual debemos andar.

Así que nos confirma en su palabra: “porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan” Mateo 7:14.

Tengamos claro cuál camino queremos encoger; el camino ancho que representa el homicidio, la contienda, la ira, el pecado, la desdicha, el fracaso.

O escogemos el camino angosto que representa a Jesús, paz, amor, santidad, vida eterna y una vida agradable.

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No me avergüenzo del evangelio.

Debemos tomar decisiones en nuestra vida cristiana, no importa la situación en la que estemos.

No importa si el enemigo nos quiere avergonzar y hacernos sentir que no estamos en el camino correcto.

Procuremos ser de esos pocos que hallan el camino angosto el cual nos lleva a la vida eterna.

Porque aunque este camino se torne muchas veces empedrado y lleno de obstáculos, la recompensa de haber permanecido en él será inigualable.

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Si decides seguir a Dios el entrará en tu vida, te va a limpiar no importando por donde hayas pasado, te dará un nuevo corazón, serás una nueva creatura y serás ejemplo.

La palabra de Dios nos dice: “Y habrá allí calzada y camino, y será llamado Camino de Santidad; no pasará inmundo por él, sino que él mismo estará con ellos; el que anduviere en este camino, por torpe que sea, no se extraviará” Isaías 35:8.

Vivamos una vida en santidad en Dios, y decidámonos por él porque aunque el enemigo quiera destruir a la iglesia del Señor y entorpecer la obra de Dios en ella.

Por necios que seamos no nos extraviaremos y veremos cara a cara un día no muy lejano a nuestro Dios, y tendremos vida eterna en él.

Por: Harvey Bermúdez

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