No somos salvos por ningún otro título

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No somos salvos por ningún otro título

No somos salvos por ningún otro título

No somos salvos por ningún otro título, Dios dijo: “sea la luz” y fue, “sepárese las aguas de la tierra” y así fue, produzca la tierra hierba verde y así es hasta el día de hoy.

Lo que Dios dice hay que obedecerlo, porque cuando dice algo es para bien, y nunca es para mal.

Dios dijo las cosas así, y tenemos que hacerlas “no améis las cosas del pecado”, el cristiano es cristiano donde esté.

Jesús nos dice: habla conforme a mi palabra, anda conforme yo te ordeno y yo estaré y estoy con vosotros.

Cuando uno hace esto no le tiene miedo ni a la muerte, no anda atemorizado, porque estoy en un reino donde satanás no puede penetrar.

Hablando con Dios él me explicó eso, él me dijo: “en el reino mío, satanás jamás podrá entrar, y en el cuerpo mío, satanás nunca podrá meterse, porque el cuerpo mío es mi iglesia y yo soy la cabeza”.

Entonces ¿por qué una persona bautizada, que habló en lenguas sale endemoniada de pronto?

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Y él me dijo: para que suceda eso, tiene que salirse de mi reino, mientras que permanezcas aquí satanás puede ser satanás, puede levantarse la tempestad que quiera.

“Ni las puertas del hades y del infierno tiene potestad sobre esta iglesia”.

¿Usted quiere conocer a Dios? Una persona que estudia medicina, tiene que seguir estudiando para especializarse.

Nosotros para conocer más de Dios, hay que meternos en él, no perder el tiempo en las basuras de este mundo.

Este mundo está dañado.

Mientras hay un mundo que se está hundiendo en la iniquidad, en la inmoralidad, hay un pueblo que sube y camina en la santidad.

¿Cómo es posible que un hombre que conoce la palabra verdadera y que anda bajo de luz del poder del Espíritu Santo, diga: ¡ay hermano, es que anoche me mordió un ratón, no me dejó dormir! ¿era un demonio?

Los demonios, cuando ven a esta iglesia salen espantados.

La iglesia no tiene por qué tenerle miedo a eso, esos demonios son los que tienen que tenerle miedo a esta iglesia, di la palabra y ella hará.

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Testimonio

Estaban unos hermanos en Plato (Magdalena) y me pasé la mañana luchando con una señora como de 1.80cm, gruesa, tenía un demonio y estaba en el sótano.

Mi esposa me dijo: Silfredo, ese demonio está gritando y forma un escándalo allá abajo ¿Por qué no vas ayudarle?

Yo dije: yo para allá no voy, déjalo que luche, que aprenda.

Al poco rato llegó uno de 40 años diciendo: ese demonio que está allá dice que no se va, y que va a matar a la mujer y yo apurado, venimos para que nos ayude, y yo dije que para allá no iba.

Entonces cuando ya el hermano se iba lo llamé, le dije: regrésese para que me haga un mandado.

Escúcheme bien lo que le voy a decir, y lo va a repetir.

Vaya al sótano dígale a ese demonio, que Silfredo Tapia le mandó a decir, que en el nombre de Jesucristo se vaya de ese cuerpo.

Cuidado va a decir más o menos. Y así hizo, le dio la razón, y el demonio se fue.

Por la palabra somos salvos, y esta palabra sale con poder.

“Pero sed hacedor de la palabra no tan solamente oidores, engañándose a vosotros mismos porque si alguno es oidor de la palabra, pero no hacedor de ella’’ .

‘’Este es semejante que considera en un espejo su rostro natural porque él se considera a sí mismo y se va y luego olvida como era’’.

‘’Más el que mira atentamente en la perfecta ley de la libertad y permanece en ella no siendo oidor olvidadizo sino hacedor de la obra este será bienaventurado en todo”.

Aquí no hay vida privada delante de Dios, Él sabe lo que hemos hecho hasta el día de hoy, y qué pensamos hacer de aquí en adelante.

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Aquí no salva mensaje bonito, ni quien lo diga, aquí vale es lo que Dios diga, que se obedezca lo que él diga.

La palabra que hay oírla, obedecerla y ponerla por obra, cuando usted y yo vivamos como Dios manda, diremos: “soy feliz porque Cristo me salvó”.

Lo tenemos todo en Señor, porque la bendición de Dios es la enriquece y no añade tristeza.

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No somos salvos por ningún otro título.

Esta palabra es poderosa, vive la palabra, y verás la gloria del Dios todo poderoso.

“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos’’.

‘’Y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón”.

No se ponga a pensar que usted no puede, métete en el río de Jehová, Dios de los ejércitos, no camine por las orillas.

Dios no nos ha llamado para que seamos cola, ni seamos orilla, sino seamos centrales.

Di la palabra con seguridad, con fe, certeza y conforme Dios la envió.

Somos salvos por el poder de la palabra, la palabra hay que darle el lugar que ella se merece.

Los afanes de este mundo ahogan el crecimiento de la palabra en nosotros, tengamos más cuidado en esto.

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Ya no hay casi tiempo para ayunar, vigilar, para evangelizar, pero sí hay tiempo para hacer otras cosas que no convienen.

La palabra es más dulce que la miel, cuando esa palabra está en nosotros y dejamos que se abra ese pergamino en el alma y la mente, saltamos y estamos seguros.

En este tiempo que hay más pecado y maldad, no le permitamos al diablo que nos retenga el crecimiento de la búsqueda de Dios y la consagración.

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No somos salvos por ningún otro título.

El diablo sabe que esta iglesia Cristo se la va a llevar, “todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.

Dios es bueno, sométete a él y verás la gloria de Dios, él es el que provee, gracias a él por las pruebas, por las luchas, por las persecuciones.

Nuestra conducta y nivel espiritual, a veces no la vivimos para que Dios obre como él quiere obrar.

Dios quiere bendecirnos a nosotros más todavía, quiere salvar nuestras almas.

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Hay que testificar de Jesucristo, hay que decir, que conforme Dios dijo la palabra ella hará y obrará, actuará.

No hay pueblo que tenga este Dios el cual nosotros tenemos.

‘’¿Con quién me compararéis?’’ dice el santo de Israel.

Él es incomparable, esta iglesia se sostiene es por su palabra.

Fuimos llamados para vivir su palabra, sino no la vivimos, olvidémonos de la salvación.

Este mundo no es nada y nos vamos para la eternidad “buscad a Dios mientras pueda ser hallado”.   

Por: Silfredo Tapia

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