Para qué quiero que Dios me prospere

0
234
Para qué quiero que Dios me prospere

Para qué quiero que Dios me prospere

Inicialmente debemos hacernos unas preguntas, ¿Qué es lo que me motiva a mi a ser prosperada? ¿Para qué quiero yo que Dios me prospere? ¿Qué quiero hacer con lo que Dios me va a dar?

En muchas ocasiones le decimos al Señor que nos prospere, entonces prosperando con la motivación correcta.

Vamos a recibir de parte de Dios las más ricas bendiciones que alcanzaran a nuestra familia completa.

Si yo no tengo un buen deseo y motivo por el cual quiero yo quiero que Dios me prospere, va a ser difícil.

Porque Cristo te puede bendecir, pero por falta de planeación y sabiduría, puedes desviar la bendición que Dios te va a dar.

Entonces, debo tener claro para qué quiero yo que Dios me prospere, todos nosotros tenemos tres niveles de finanzas, permítame nombrarlos:

También te puede interesar: Una prosperidad engañosa

  • Nivel de la escasez

Es aquel donde las personas tienen sus recursos económicos, pero no son suficientes para pagar deudas y sus necesidades financieras, y solo le alcanza su dinero para asar y comer.

  • Nivel de la suficiencia

Es cuando sus recursos económicos le dan para comer, también permite que su negocio se mantenga.

Pero inestable, no le da para invertir en la obra de Dios, viajar en familia, comer en restaurantes.

  • Nivel de la abundancia

Este es el lugar donde Dios nos quiere llevar, es aquí donde hay lo suficiente para invertir en la obra del Señor.

Para pagar deudas, invertimos en el negocio y nos alcanza para ahorrar e invertir en la familia.

Este último nivel es el que Dios quiere, por eso, él Señor en su palabra dice:

Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde’’ Malaquías 3:10.

O sea, que allá es donde nos quiere llevar el Señor, a la abundancia, para que no estemos solamente asando y comiendo, y en nuestra iglesia se ve eso.

Entonces derramará Dios bendición sobre nosotros hasta que sobre abunde, allá nos quiere llevar el Señor y por eso, es que debemos tener claro, porqué queremos que el Señor nos bendiga.

Dios quiere que tengamos una economía solvente, una vida estable, pero eso tiene un propósito.

Por eso, dice la palabra del Señor: Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites’’ Santiago 4:3.

También puedes leer: Primero tienes que creerle a Dios

En otras palabras, este versículo nos quiere hacer entender, que cuando le pedimos al Señor que nos prospere.

Lo hacemos con el propósito de que nos de para una casa, un negocio, invertir en muchas cosas personales, lo cual no está mal, pero estas siendo egoísta.

Porque le estás pidiendo al Señor para invertir en ti y en tus deleites, por eso, es que no recibes, porque pides mal, entonces ¿Cómo debemos pedir para recibir?

Entonces debe haber una motivación correcta y esta es, el Señor se ha ingeniado una multinacional:

Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura, el que creyere y fuere bautizado, será salvo; más el que no creyere, será condenado’’ San marcos 16:15-16.

El corazón de Dios está es en las almas, el interés de él es que las almas sean salvas, ahora.

El Señor le delegó a sus discípulos la tarea de que fueran por todo el mundo a predicar el evangelio.

Pero nosotros también tenemos esa misma obligación, la palabra “Id’’, es imperativo, no es una opción, es un mandato de Dios.

Síguenos en Facebook Generación Pentecostal

Dice por otro lado la palabra del Señor: “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra’’ Hechos 1:8.

El Señor dice, que todos debemos ser testigos, pero hay quienes dicen: “yo no tengo el don de predicar, evangelizar, por eso yo no salgo’’ no, quién te dijo a ti que Dios te ha mandado a ti.

Una cosa es predicar, y otra es ser testigo, cualquier persona puede hacer ese papel, no se necesita estudiar en ningún lado.

Ahora, ¿Qué es un testigo? Alguien que estaba presente y que vio, escuchó un suceso y se le está preguntando, ¿es difícil hablar de lo que viste?, es lo más fácil.

El Señor no te está mandando a que tu convenzas a la gente, ni a que tu obligues a las personas a creer lo que tu estas hablando, no.

También puedes leer: La ociosidad es peligrosa

El testigo en un tribunal no le interesa si le creen o no, él va y cuenta lo que vio o escuchó y punto.

Entonces del testigo no depende el dictamen final que dé el jurado, eso no es problema de él.

Quiero decirte, que eso fue lo que Cristo nos mandó hacer, cuenta lo que él ha hecho contigo, lo cual no es difícil.

Solamente debemos tener disposición de corazón, ya las personas que nos escuchan deciden si creer o no lo que Dios ha hecho en nuestras vidas.

SUSCRÍBETE

Únete a más de 5.000 personas que ya reciben contenidos exclusivos.
Sólo ingresa tu correo electrónico en el campo de abajo y espera el correo de confirmación.

Pero algunos dicen que no lo hacen porque eso es un don, ¿Quién te dijo que eso era un don?, cuenta de las maravillas del Señor.

Ahora, predicar y enseñar la palabra de Dios es algo muy diferente, porque esto es anunciar, y para hacerlo, yo tengo que prepararme.

Entonces Dios a todos nos mandó a ser testigos, si te creen lo que dices bien, si no, bueno gloria al Señor Jesús por eso también, por eso, el Señor dijo: “ve, anúnciales’’.

Debemos estar confiados de que el único que tiene el poder de hacer la obra mediante una palabra, es el Señor Jesús, no nosotros, tu y yo, dentro de nuestra humanidad, no tenemos para dar, pero Cristo lo tiene todo.

Vea también: Sea capaz de creerle a Dios

En la Biblia hay un hombre que recibió un milagro de Jesús y este, al recibir el regalo de Dios, se quería ir con el Señor.

Pero él le dijo: “Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo y cómo ha tenido misericordia de ti. Y se fue, y comenzó a publicar en Decápolis cuán grandes cosas había hecho Jesús con él; y todos se maravillaban’’ San Marcos 5:19.

Entonces esto no depende de nosotros, aquí quien hace la obra en la vida de las personas es Jesús, nosotros solamente somos instrumentos en sus manos.

Por: Olga Piña

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.