Para qué se recibe el Espíritu Santo

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Para qué se recibe el Espíritu Santo

Para qué se recibe el Espíritu Santo

En nuestro tiempo hay muchas imitaciones, muchos fraudes y muchas suplantaciones respecto al Espíritu Santo, por eso, es bueno entender quienes reciben el espíritu santo. Hablaremos sobre: “Para qué se recibe el Espíritu Santo”.

En muchos lugares tumban a la gente y dicen que están recibiendo el Espíritu Santo, otros que bailan, otros que corren y dicen que lo reciben.

En el mundo pentecostal hay una cantidad de cosas que se le atribuyen al Espíritu Santo que nunca fueron prometidas por el Señor Jesús y él es el único que bautiza con Espíritu Santo.

Resolveremos tres principales preguntas:

  • ¿Quién es el espíritu santo?
  • ¿Quiénes reciben el Espíritu Santo?
  • ¿Para qué se recibe el Espíritu Santo?

Quienes estén interesados ​​en ser templo del Espíritu Santo deben tener Claridad sobre que prometió el Señor.

  • ¿Quién es el Espíritu Santo?

Primera promesa: “Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones” Joel 2:28. Dios fue el que prometió.

El último de los profetas, Juan el bautista, precursor de Cristo dijo:

“El que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego” Mateo 3:11.

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Tengamos en cuenta, que en lo que habló Jesús del Espíritu Santo, nunca mencionó el fuego.

Quien habló de fuego fue Juan; el bautismo de fuego es el bautismo de juicio, no es el bautismo del Espíritu Santo.

Jesús nunca habló de fuego refiriéndose al Espíritu Santo; Jesús estando en la fiesta de los tabernáculos se puso en pie y dijo:

“Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva” Juan 7:37-38.

No puede ser fuego y agua al mismo tiempo, él fue claro al decir ríos de agua viva.

En ese momento aún no había llegado el Espíritu Santo porque Jesús no había sido glorificado.

La fiesta de los tabernáculos era una celebración que hacían y hacen los judíos, consiste en vivir siete días en cabañas fuera de las casas, hacen enramadas y moran esos días allí.

De esta manera, recuerdan y enseñan a sus hijos que fueron nómadas en el desierto y anduvieron de un lado a otro sin lugar, durante 40 años.

Ese último día, el sacerdote derramaba un jarrón de agua en las graderías del templo, recordando que cuando ellos no tuvieron agua, Dios les dio agua de la roca.

Cuando todo Israel estaba mentalmente transportado en este pasado, Jesús se levantó y dijo:

Si alguno tiene sed venga a mí y beba, en otras palabras, les decía: yo soy la roca que di de beber a vuestros padres en el desierto.

Esa fue la primera vez que Jesús habla de la promesa del Espíritu Santo. La segunda vez, lo dijo el último día que estuvo con los discípulos.

Esto lo encontramos en Juan 14, 15 y 16, dice, que no nos dejaría huérfanos y que vendría a nosotros.

En esto también podemos ver la unicidad, ya que Dios es Espíritu y Santo es un atributo o una cualidad de él.

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Jesús dijo que él mismo vendría, refiriéndose al Espíritu Santo.

  • ¿Quiénes reciben el espíritu santo?

“Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne…” Joel 2:28.

Cuando Dios dice, que derramará de su espíritu sobre toda carne, no debemos pensar que cualquier persona o de cualquier manera se puede recibir.

Para recibir el Espíritu Santo se necesita llenar unas condiciones.

Al decir toda carne, se refiere a un todo relativo.

Para saber quiénes reciben el Espíritu Santo, debemos leer en San Juan 14:15–17, donde el Señor les dice a sus discípulos:

  • Si me amáis, guardad mis mandamientos”.
  • “El Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros”.

El espíritu de Dios vestido de humanidad estaba con ellos, pero se iba a ir a través de la muerte y la ascensión al cielo.

Pero no los dejaría huérfanos, sino que vendría en el poder de su espíritu.

  • “No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros”.
  • “El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él”.

Para amar, hay que conocer; no se puede amar, a quien no se conoce y mucho menos confiar en que no se conoce.

Cuando no conocíamos a Dios, sabíamos qué había Dios, pero no confiábamos en él, ni le amábamos. Ahora le amamos y confiamos en él, sencillamente porque le conocemos.

Para amar a Dios, se tiene que conocerlo y para confiar en él; para recibir el Espíritu Santo primero hay que conocer a Jesús

El bautismo del Espíritu Santo no es para los inconversos, primero se tiene que conocer al Señor.

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El Espíritu Santo es para los hijos porque dice: No os dejaré huérfanos.

Anteriormente muchos decían que el Espíritu Santo era para hacernos hijos y no es así, es para los que ya somos hijos de Dios.

“El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios” Romanos 8:16.

Para ser hijos de Dios hay que ser libertados del pecado de Satanás.

Esto quiere decir, que el bautismo del Espíritu Santo es para todos los que sean hijos de Dios, quienes le conozcan, quienes hayan sido libertados por él, del pecado.

  • ¿Para qué vino el Espíritu Santo?

Vino para morar por siempre con nosotros, él no vino para visitarnos, vino para quedarse.

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La venida del Espíritu Santo lo primero que hizo fue producir la iglesia.

La iglesia nació el día de Pentecostés con la venida del Espíritu Santo sobre los primeros 120 creyentes, entre los que estaban los 12 apóstoles y María la madre del Señor

Desde entonces, el Espíritu Santo está en la iglesia, pues esta es el templo de Dios él mora en nosotros.

“¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” 1 Corintios 6:19.

Al Espíritu Santo no hay que buscarlo por todos lados, él está en nosotros y vino para quedarse con nosotros.

El Espíritu Santo vino para:

  • Convertirnos en templo de Dios; Dios no habita en templos hechos de manos humanas.

Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, Y seré su Dios, Y ellos serán mi pueblo” 2 Corintios 6:16.

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Para qué se recibe el Espíritu Santo.
  • Enseñarnos: “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho”.

Uno recuerda lo que ha visto, oído, leído y experimentado.

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Es decir, para que el Espíritu cumpla esa función en la vida del cristiano, se debe ver, oír, leer y experimentar la palabra de Dios.

  • Hacernos testigos del Señor: “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” Hechos 1:8.

Es necesario que el cristiano busque ser lleno de este poder, ya que es fundamental en nuestras vidas.

Por: Eliseo Duarte

1 Comentario

  1. Muy buena enseñanza, “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.” Hechos 1:8, Aleluya Amén.

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