Si eres fiel, Dios te recompensa

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Si eres fiel, Dios te recompensa

Si eres fiel, Dios te recompensa

Hay que trabajar con una buena actitud, la bendición de Dios ha sido también decretada a través del quehacer, por eso, no hables mal de tu trabajo. Hablaremos del tema: “Si eres fiel, Dios te recompensa”.

Padres, den gracias a Dios por ello, hoy día hay una generación de muchachos que no quieren trabajar.

Los jóvenes tienen una pereza aterradora, pero es que los papás llegan a la casa y dicen: ¡que pereza ese trabajo, que terrible ese trabajo, no pagan bien!

No hables mal de tu trabajo delante de tus hijos, porque se empieza a sembrar en su ellos una actitud negativa hacia el trabajo, llegue de su quehacer y diga:

  • ¡Bendito trabajo que tengo, gracias a Dios!
  • ¡Qué bueno poder trabajar!
  • ¡Gracias a Dios por la bendición que nos regala a través del trabajo!

Si usted es fiel, Dios lo recompensa.

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Tenga claro que el salario suyo no es la recompensa, Dios es quien remunera, y él le puede acrecentar su salario de lo poco que gane, la bendición de Dios es la que enriquece y no añade tristeza con ella.

No se queje de su trabajo, no se queje de su salario, dele gracias a Dios por todo, no viva quejándose, ni maldiciendo su casa, no diga eso.

Los hijos siempre piden, entonces diga: ¡vamos a orar por eso, que Dios responde!

A veces desaprovechamos oportunidades de escases, para fortalecer la fe de nuestros hijos, y ver la mano extendida de Dios a nuestro favor.

Dios no es escaso, él es suficiente para nuestras necesidades.

Usted puede estar escaso, pero Dios siempre dará provisión, tú dices “en lo poco te he sido fiel en lo mucho te podré” entonces alégrate en lo poco.

Aprende en la escasez a fortalecer la fe de tus hijos, diles: ¡yo creo en un Dios que nunca me ha dejado, siempre me ha sustentado!

Nunca creas en la riqueza que se logra de la noche a la mañana, eso trae pobreza y ruina.

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El tercer principio es la responsabilidad, alguien decía que es responder con habilidad nuestras obligaciones, entonces es cumplir con el quehacer, rendir cuentas y asumir las consecuencias.

De manera que cada uno dará a Dios cuenta de sí.

Dios ha dado obligaciones a cada uno en casa, dio obligaciones al varón: papá, esposo.

El Señor entregó obligaciones a la mujer: esposa y mamá, y también Dios dio obligaciones a los hijos.

Recuerde que Dios dijo: ame a su esposa y trátela con dignidad, como a vaso frágil.

Es decir, como a esos vasos que son muy finos, que hay que ponerlos en un lugar donde no sufran, pero donde la gente pueda verlos y contemplar.

Los varones tienen que amar a la esposa, ahí no dice entenderla, no se complique la vida, no se mate la cabeza por lo que no tiene que matarse, déjela tranquila, solo ámela.

A veces nos enredamos por cosas que no tenemos que enredarnos.

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Esposa, Dios tampoco mandó a entender a su hombre, porque la que entienda al varón, entenderá cualquier misterio del inframundo.

El Señor le dice a la mujer: “respete a su marido, pero también dice ámelo” ¿por qué amar mutuamente? Porque el amor cubre multitud de faltas.

Qué bueno que podamos cumplir con las obligaciones que Dios nos demanda, Dios le dice al varón:

“Lidere su casa, tenga clara una visión de Dios en su hogar”.

Hay varones que llegan al templo y se quedan dormidos, y el hijo al lado roncando igual, pero usted no debe ser así.

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Si eres fiel, Dios te recompensa.

Busque de Dios, porque en momentos de debilidad, el Señor va a usar a sus hijos para bendición suya.

Que bueno que nuestros hijos tengan sembrado adorar al Señor, esto ayuda para que, en momentos de dificultad, alguien en su casa pueda alentarlo, y que bueno que sea su hija o su hijo.

Tal vez, usted piensa que él está muy ajeno a las cosas, pero hay fe sembrada en su hijo, y en algún momento Dios va a sacar de lo profundo de su alma esa fe para fortalecerlo.

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Créale a Dios, vienen tiempos difíciles, pero Dios siempre será suficiente, no tenga miedo, poderoso es el Santo de Israel para bendecir a su pueblo.

Querida esposa, el mejor regalo que le pueda dar a sus hijos es amar a tu esposo, y que ellos lo sepan con tus comportamientos.

Si tienen hijos enséñenle la palabra de Dios con su vida, Dios es fiel y ninguna palabra que él ha dicho a favor de su pueblo ha faltado.

La palabra de Dios prevalece, permanece y si lo ha dicho así será, los hogares son bendición del Señor.

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Si eres fiel, Dios te recompensa.

Forme hijos con carácter firme, guerreros, amando la palabra, a Dios, a la iglesia.

El verdadero amor no se acaba, puede ser que el amor a veces se resienta, pero acabarse no.

Dios ha derramado a sus hijos, su amor en nuestros corazones, y el amor de Él es perfecto.

Él va a reavivar ese amor, puede ser que alguna pareja esté pensando que su amor está un poco débil, pero hay un Dios que restaura.

Dios quiere ungir con aceite nuevo y fresco tu hogar, que el Espíritu Santo obre en tu vida de manera poderosa.

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Quizás hay recuerdos del pasado, muchas heridas que no te dejan avanzar, vienen a su mente y lo atormentan, el apóstol dijo:

“Ciertamente olvidando lo que queda atrás, sigo adelante”.

Uno aprende a ser padre, siendo padre, quizás usted cree que se equivocó, que hizo mal su trabajo como padre.

Una madre que cree que se ha equivocado, todos pasamos por eso, pero uno no se perdona, deje que Dios lo limpie y libere de todas esas cosas.

Por: Eduardo Rozo

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