El evangelio de Dios en Cristo según Romanos

El evangelio de Dios en Cristo según Romanos

El evangelio de Dios en Cristo según Romanos

Este estudio contiene una gama de materiales absorbidos en diferentes textos sagrados; hablaremos de: El evangelio de Dios en Cristo según Romanos.

Todo esto para presentar el enfoque de la circunstancia humana, procedido por un semillero de doctrinas, tales como:

  • La justificación
  • La gracia
  • La redención
  • La propiciación
  • La resurrección

Son nativas del evangelio, que a la vez, se compaginan para hacer la obra libertadora en el hombre caído.

Luego, prosigue con el nacimiento y ejecución de la iglesia, de sus ministros como voceros y entes encomendados para la proliferación de la palabra, hasta la recuperación de la humanidad presente.

Todas las cosas en el tiempo, han tenido un “principio” y a su vez un “final”.

Cuando se habla del evangelio, se observa que sus principios son eternos, porque su procedencia es de la eternidad, puesto que fue un plan de Dios programado en las afueras del Edén, por ello, el evangelio es:

  • Eterno
  • Exclusivo
  • Único
  • Viene de Dios

Esto fue prometido en las sagradas escrituras por Dios, por medio de los profetas, ya que fue una promesa hecha a los padres en la era patriarcal.

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“El evangelio es Dios en Cristo”, descendiendo al mundo de los pecadores.

En teología su ramificación cristológica enunciada en el nacimiento, en el ministerio, en la muerte y en la resurrección de Cristo, cuyo ministerio ha sido trasmitido y capitaneado por la eclesiología del Nuevo Testamento.

La naturaleza del evangelio comenzó con Cristo en los días de su carne, tuvo su procedencia al nacer. Éste es aquel niño, del que habló el profeta Isaías. Isaías 9:6.

Fue declarado hijo de Dios con potencia, por la resurrección de entre los muertos, quien a su vez es declarado:

  • Divino
  • Creador
  • Omnipotente
  • Poseedor de gracia

Para que por gracia seamos salvos. Juan 1:17; Colosenses 1:16,17.

Cristo vino y nos redimió, para hacernos:

  • Un nuevo hombre
  • Un nuevo orden
  • Un nuevo linaje
  • Una nueva creación
  • Una nueva familia
  • Un nuevo cuerpo

Para pertenecer o hacerse propietario a todos estos beneficios, hay que ser de Cristo.

Todo lo anterior, equivale a obtener nueva vida, nueva creatura, nueva esperanza, nueva generación, para llegar a ser real sacerdocio, nación santa y pueblo adquirido e innato especial para Dios.

Precisamente todo esto corresponde a una metempsicosis operante, por la condición de la raza humana, ya que la humanidad tuvo un proceso de decadencia, desde el momento que Adán pecó.

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Después de este alud, el hombre alcanzó a la dispensación de la conciencia, él tenía conciencia de seguir a Dios o desecharlo, el cual, su determinación fue esta última.

Esta carta de San Pablo a los Romanos, nos explora una verdad bien dispendiosa, porque las cosas invisibles de Dios se hicieron patentes, reales y visibles por la creación. Romanos 1:20.

La “primera revelación” que tuvo el hombre primitivo fue la “creación”. De ella, se dieron a conocer las cosas invisibles de él, como son: su eterno poder y deidad, los cuales, se hicieron claramente visibles.

Pero ellos, conociendo de esa manera a Dios, “No le dieron gracia, ni le glorificaron y sus corazones fueron entenebrecidos; por esta decadencia voluntaria los dejó andar en sus propios caminos”. Hechos 10:16.

A lo largo del libro de Génesis, Dios no trató con ninguna nacionalidad, solo con individuos como: Adán, Abel, Enoc, Noé, Abraham, Isaac, Jacob, José. Llamados patriarcas.

Las naciones anduvieron en sus propios caminos, sin embargo, no se quedó sin testimonio, dándonos tiempos fructíferos, lluvias del cielo como siempre lo ha hecho. Mateo 5:45.

Esta gente pre y pos-diluviana, habiendo conocido a Dios por las revelaciones de la creación celestial y habiendo visto las huellas en el firmamento trazadas por el invisible, no le dieron gracias, ni le glorificaron como a Dios.

Por ende, como fruto de sus desvíos, hicieron la torre de Babel. Salmo 19:1.

El pensamiento de ellos fue: “Hagamos una torre y hagamos un nombre”.

Ellos no tuvieron en cuenta al creador, cuando decían “hagamos”. Dios estaba fuera de sus pensamientos, lejos de sus acciones y de sus planes. Recordemos que estamos desarrollando el tema: El evangelio de Dios en Cristo según Romanos. 

Como esta inhóspita la gente no quiso tener a Dios en sus pensamientos, entonces “Sus necios corazones fueron entenebrecidos”. Romanos. 1:21.

“… Y queriéndose ser sabios se hicieron necios y cambiaron la gloria de Dios …”. Romanos 1:22-23.

Tratando de imaginarse a Dios con el físico de un “hombre”, luego como “ave”, después como un “cuadrúpedo”, terminaron arrodillándose a los reptiles, hasta completar la degradación fatal.

Esa degradación, fue el motivo para entregarlo a un desconocido proceso de decadencia espiritual, donde cometerían toda clase de impureza y depravaciones, hasta operar en ellos las pasiones desordenadas.

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Como consecuencia, “Cambiaron la verdad por la mentira y habiendo proporcionado culto a las criaturas antes que el creador, Dios los volvió a entregar nuevamente a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen”. Romanos. 1:24-28.

Esta degradación, vino porque “Habiendo conocido a Dios, no le dieron gracias ni le glorificaron”.

Luego vino la ley del Sinaí, aparecida 2.500 años después del pecado de Adán y nos encerró a todos en un “corral” llamado: Los “diez mandamientos”, confinados al banquillo de los acusados para el juicio.

Ese fue el motivo del sumario aterrador del pecado. En este sumario espantoso se encuentran todos los cargos de la depravación del hombre, desde Adán en adelante. Romanos 1:29-32.

De allí, se postula la ira de Dios hacia la raza humana, como lo presentan las siguientes escrituras:

1. Porque la ira de Dios se revela. Romanos 1:18.
2. Porque Dios está airado. Salmo 7:11-12.
3. Porque el que no tiene el hijo. Juan 3:36.

Toda la gente desde Adán al calvario, llegaron a este estado a causa de que no solo nacieron pecadores, sino que desconocieron al creador y no quisieron reconocerle, ni darle el culto que le correspondía.

De allí, se denota que el tratamiento del pecado es universal. Considerando tal ocasión, el antídoto que es el evangelio, también tenía que ser universal.

De allí, cuando se habla y se expone el evangelio es Dios en Cristo, descendiendo al mundo universal, depravado, perdido, degenerado, donde el pecado se multiplicó, se acrecentó y llevó a las naciones a todo un caos, a todos los cargos respectivos.

El propósito del evangelio, es envolver al mundo universal con la llegada de Dios en carne, proveyéndoles provisiones justificativas, ya que la justificación es un término “jurídico”, aplicado en un tribunal, en un lugar de juicio.

“Justificación” viene de “justificar”, que quiere decir, declarar inocente a una persona involucrada en problemas judiciales.

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Por ejemplo: Si a una persona la sindican de haber cometido un delito y la investigación arroja que es inocente de lo que le imputan, el juez lo justifica, lo absuelve, lo exonera o lo declara inocente.

Eso es lo que Dios ha hecho con nosotros, de allí, San Pablo en Romanos desembolsa un semillero de doctrinas, que todo individuo debe considerar. Romanos 3:21-31.

  • La justificación. Romanos 3:24.
  • La gracia. Romanos 3:24
  • La redención. Romanos 3:24.
  • La propiciación. Romanos 3:25.

Vemos aquí, tres palabras claves: “Gracia”, “redención” y “propiciación”, las cuales se convierten en hechos y esos hechos son la base para que Dios justifique al pecador.

Si no hay justificación, no hay salvación, porque el pecado es rebelión, es un desafío a la santidad de Dios y a su autoridad.

Se considera, que cuando se habla de “justificación”, es porque Dios justifica al pecador en virtud de su “gracia”y con base a que el Señor Jesucristo hizo la “redención”, pagó el precio y creó la plataforma donde se afirma la “propiciación”.

Es decir, su sacrificio realizado, aplacó la ira de Dios contra el pecado.

En este texto Paulino, hay que mirar estos términos, “justificación”, eso quiere decir, que Dios nos mira y nos trata como si no hubiésemos pecado.

Sin esta realidad de la justificación, Dios no responde la oración hecha por el pecador, ni nos trata como lo hace. Salmos. 130:3.

Este término “justificación”, es un suceso de la justicia divina, que pertenece al tribunal de Dios el cual es el lugar donde Dios declara inocente al pecador.

Si éste se ha apropiado de la justicia realizada, si ha hecho suya la muerte de Cristo, por ello, es que Dios lo justifica y lo declara inocente.

En virtud de la “redención”, es que Dios justifica al pecador.

En el léxico hebreo, “Redimir”, es librar a alguien mediante el pago de un precio. El sacrificio de Jesucristo, pagó nuestra redención. 1 Pedro 1:18.

Jesucristo se puso como “propiciación”. Propiciación: viene del “propiciatorio”, esa palabra procede del lugar santísimo en el tabernáculo de Israel.

Cuando Dios hizo el modelo, la maqueta de la construcción del tabernáculo en el desierto y sus utensilios, ordenó, que la tapa del arca fuese una plancha de oro de mucho valor, la cual, se le llamaría el “propiciatorio”.

Y por encima de éste, había dos querubines puestos frente con frente, que miraban hacia el arca.

Por supuesto, Dios le había dado órdenes a Moisés, que él habitaría en medio de esos dos querubines en el lugar del “propiciatorio”.

Supuesta y momentáneamente, ésta era la morada de Dios y cuando Moisés quería hablar con Dios, tenía que ir al tabernáculo, buscar el arca y de allí, Dios le respondía. Levíticos 16:2; 1 Juan 4:10.

La palabra “propiciación”, viene de una palabra latina “Prope” que significa: (Acercar, aproximar).

La oblación o el sacrificio de la propiciación hecha por el Señor Jesucristo, acerca, reconcilia al hombre con Dios, expiando sus transgresiones, le gana el favor de la gracia y la misericordia del Señor.

Entre el mundo hebreo, “Propiciar”, quiere decir, aplacar la ira justa del Dios santo por medio de un sacrificio expiatorio.

San Pablo en muchas de sus cartas, presenta el sacrificio de Cristo, como tal propiciación. Romanos 3:25; 1 Juan 2:2; 4:10.

La ideología bíblica, considera que es conveniente que el pecado del hombre merezca la ira de Dios, sin embargo, esta ira es desviada por medio del sacrificio expiatorio de Cristo.

Desde este punto de vista, emite, que la obra realizada por Cristo, se llama propiamente, “propiciación”.

Haciendo una reflexión exhaustiva, concluiríamos con esto: “El que no entra por el sacrificio de Cristo está perdido, así sea el más amable o el más plebeyo”.

Ese es el motivo por el cual, que el evangelio se debe predicar por lo que él es y por ende, por la necesidad de la gente. Juan 3:16.

  • El hombre sin Cristo está perdido. Romanos 3:23.
  • Se ha degradado.
  • Está corrompido. Isaías 1:6.
  • Tiene una pared intermedia de separación. Isaías 59:1-3.

Pero en el sacrificio de Cristo en el calvario, encontró al perdido y deshizo la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades y abriendo un camino nuevo.

Lo esencial del evangelio por San Pablo a los Romanos 

Si consideramos este precioso pliego, llamado por Martín Lutero, la “cátedra del cristianismo”, notamos lo primordial de esta postal.

Y es que el apóstol, al hablar del evangelio, lo primero que hace es presentar el “autor del Evangelio”, el “autor de la salvación”.

Este texto es la plataforma donde se afianza el marco teológico de la cristología, que Cristo es el autor y actor de la salvación.

La cristología expresada en los evangelios y especialmente en la carta a los Hebreos, cuando habla Cristo en los días de su carne, se refiere al tiempo que anduvo en carne, hasta su muerte en el calvario y su resurrección.

Todo esto narrado por los cuatro testigos que escribieron los evangelios, desde la concepción de una virgen del linaje de David, prescrito por la escatología. Hebreos 5:7

Cuando se expresa: “Cristo en los días de su carne” e “Hijo de Dios con potencia”; estos son los dos aspectos trascendentales de Cristo, que hay que exponer al mundo perdido.

Escuché en una homilía, al obispo Eliseo Duarte, donde surcaba este tema con las siguientes expresiones: El que predica a Dios sin Cristo, predica un Dios sin camino, sin acceso, sin cómo llegarse a él. Juan 14:6.

Si algún predicador lo llegase hacer, se metería en el mismo problema. Job 23:3-7; 9:11,33.

Gracias a Dios que nosotros no estamos en esa situación, porque tenemos:

  • El árbitro. 1 Juan 2:1.
  • El mediador. 1 Timoteo 2:5.
  • El camino. Juan 14:6.

Así como San Juan en su evangelio, puso énfasis sobre la divinidad de Cristo, también en sus epístolas hizo hincapié en la humanidad, señalando, que el que niega a Jesús que vino en carne, es el anticristo. 1 Juan 5:6-12.

Si Jesús no era hombre, no podía salvarnos según la ley de Moisés. Levíticos 25:47; Hebreos 2:14-1.

La humanidad de Jesucristo es una doctrina fundamental e importante para creerla y enseñarla, porque él es el camino.

En esta forma, está declarado en los evangelios y la gente que vivió en esos días, le conoció en esos aspectos.

Por ejemplo: Cuando entró en el pollino a Jerusalén, dijeron: “Hosanna, bendito el hijo de David”. Lo reconocieron como el retoño de David.

Cuando dijeron: “Un profeta se ha levantado entre nosotros”, reconocieron las palabras de Moisés en Deuteronomio 18:15-18. Compare con Juan 4:19; 6:14; Mateo 16:13-14.

Hubo reconocimiento y lo aceptaban como tal, dispuesto a darle una casilla entre los grandes de Israel.

Todos estos principios fueron muy acogedores para los oyentes beneficiarios, pero cuando se llegó el momento de revelar su divinidad, allí, se fracciona un choque e inclusive hasta dentro de sus mismos discípulos.

La divinidad se revela en Cesarea de Filipos. Mateo 16:13-20.

Sus propios discípulos lo alcanzaron a conocer como el retoño de David, como el profeta predicho por Moisés, como el mesías prometido, pero en su esencia no sabían quién era Jesús.

El Señor Jesús, al hacer una pregunta convergente, se les hizo fácil la respuesta. La misma pregunta al pasar a divergente, se les imposibilitó su repuesta por un silencio operante, hasta que vino del cielo el testimonio veraz, quién verdaderamente era Jesús.

Hubo una revelación del cielo con dos aspectos fusionados:

  1. La humana, tú eres el Cristo.
  2. La divina, tú eres el hijo del Dios viviente.

En San Mateo, antes de esta revelación en Cesarea de Filipo, nadie le había reconocido como el hijo de Dios. Mateo 17:25-28.

Aunque Jesús en cierto aspecto lo había declarado. Juan 6:51-52; 1 Corintios 12:3.

La revelación tiene por objetivo, revelar que Jesús es el Cristo físico y que el Cristo es divino, que el Cristo es hijo del Dios altísimo.

En el evangelio de San Juan, siempre el Señor demostró su deidad, por eso vino la protesta. Juan 6:50-52. “Dura es esta palabra …”

Los términos “Sobre esta roca”, se refiere a la deidad revelada y no sobre Pedro, a quien vino la revelación. A Pedro se le dijo: “No te lo reveló carne ni sangre” y “A ti te daré las llaves del reino de los cielos …”

Teológicamente, la revelación de San Mateo capítulo 16, se pone en acción en el evangelio escrito por San Juan 6:68-69; 8:12-19; 10:30-36.

Connotaciones: el evangelio de San Mateo capítulo 16, el padre revela al hijo. “No te lo reveló carne ni sangre sino mi padre que está en los cielos …”

En San Juan capítulo 6, el hijo revela al padre. Juan 6:68-69; 8:12-19; 10:30-36; Lucas 10:22. “Nadie conoce quién es el hijo sino el padre; ni quién es el padre, sino el hijo, y aquel a quien el hijo lo quiera revelar”.

Aclaratoria de la revelación en Cesarea de Filipos

Otra cosa expuesta en San Mateo capítulo 16, el Señor dijo: “Sobre esta roca”, es decir, sobre esta revelación, sobre esta verdad, sobre esta declaración, edificaré mi iglesia. La cual sería el pueblo que redimiría con su sacrificio en la cruz.

Si analizamos bien, concerniente al ministerio del Señor Jesucristo, el capítulo 16 de San Mateo, dividió a los creyentes en dos fracciones:

  • Los analíticos y metódicos que lo habían conocido como el hijo del carpintero, como el profeta, como el hijo de David o de pronto como algunos de los otros profetas, cuyas personalidades lo habían seguido hasta cerca de Cesarea de Filipos.
  • Los que siguieron al Señor a Cesarea después de esta revelación, los doce llegaron a saber y conocer a ciencia cierta su deidad, quien a su vez, sería la plataforma donde se afianzaría las bases y el fundamento de su iglesia.

Cada lector debe considerar, que antes de esta ocasión, el Señor no les habría hablado de la iglesia como tal, hasta que hubo doce hombres que supieran verdaderamente, que él era divino.

Porque la iglesia no se podía edificar sobre el concepto de filosofías humanas, ni de personalidades llamados profetas.

La escatología habla de Israel, que por un profeta, Jehová, hizo subir a su pueblo de Egipto. Israel si subió de Egipto por un profeta, porque Israel era un pueblo terrenal, con promesas terrenales. Óseas 12:13.

Dios le prometió a Abraham una tierra, una simiente y una bendición universal.

Israel fue guardado por un profeta, mientras que el pueblo acataba las órdenes del profeta, le iba bien y era guardado.

La revelación de San Mateo capítulo 16, dice en esa aclaración, que Jesús era el Cristo, el hijo del Dios viviente, él edificaría su iglesia. Hay que mirar la enorme diferencia que hay entre la iglesia e Israel.

La eclesiología ordena en Efesios: “Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo”. Efesios 2:20.

La iglesia subió del mundo no por un profeta, sino porque Jesucristo la sacó. Dios visitó a los gentiles, para sacar de ellos pueblo para su nombre. Hechos 15:14; Hebreos 2:4.

Jesucristo en el Génesis arcaico o prehistórico, fue declarado padre de las estructuras de las esferas espirituales y de su creación terrestre. Colosenses 1:16-18.

Al manifestarse en cuerpo humano, se dio a conocer en la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Colosenses 1:15.

Romanos nos dice: Que “Por la resurrección de Jesucristo fue declarado hijo de Dios”, es decir, “La resurrección lo declaró hijo de Dios con poder”. Romanos 1:4

Observe el término fue “declarado”. Cuando existe una declaración, es para despejar dudas o aplacar un ambiente alterado.

La resurrección de Cristo tiene un ambiente universal, por dos aclaratorias encontradas en los evangelios, que a su vez, fueron reveladas a sus discípulos.

  • La primera, está en Juan 1:43-49.

Reveladas a Natanael en “Nazaret”, la misma que se le reveló a Pedro en “Cesarea”. Juan 1:49; “Tú eres el hijo de Dios”.

  • La segunda, está en Mateo 16:13-20. “Bienaventurado eres, simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre …”

Estas dos revelaciones, vinieron por medio de locuciones o del verbo hablado porque el lenguaje es fruto del conocimiento adquirido por personas individuales.

La resurrección de Jesús, tuvo como designio primordial ser declarado universalmente el hijo de Dios. No como los dos casos anteriores, que fueron típicos a personas independientes.

La resurrección justificó al Señor Jesucristo públicamente en sus dichos y en sus hechos. Hechos 4:1-10, 31-33.

La curación del paralitico se efectuó después de la resurrección, cuya sanidad se hizo patente ante los ojos del público, a quienes se les explicó, que fue fruto de aquel que había sido muerto, pero que también había resucitado.

De allí, se glosa que los discípulos cuando comprendieron esto, no cesaban de dar testimonio de la resurrección de Cristo, porque cuando Cristo fue crucificado, los mundos fusionados en la tierra de Israel, se dieron cuenta de su muerte. Juan 19:20.

Cuando fue sepultado, el gobierno romano selló la tumba, quien a su vez, se dieron cuenta de la resurrección por el informe de los guardas, quienes los sobornaron para que dijeran:

“Sus discípulos lo hurtaron” y este dicho se divulgó en toda Jerusalén. Mateo 27:62-66; 28:11-15.

Aunque se promulgó esa noticia de que hurtaron el cuerpo de Jesús, sin embargo, sus discípulos con gran denuedo anunciaban la resurrección. Hechos 4:33.

Los fariseos creían en la resurrección, pero no creían que podía partir de Cristo, ya que lo habían considerado como un engañador. Mateo 27:62-63.

Sin embargo, Cristo dijo públicamente en el templo: “Destruiré este templo y en tres días lo levantaré” . Juan 2:18-21; 12:32 y Mateo 12:40.

La resurrección se constituyó en un testimonio universal, de que Jesucristo es lo que él dijo ser

San Pablo testificó en la cúpula, en la “colina de ares”, en un foro abierto, un debate ontológico del ser como ser, ante setenta jueces griegos, quienes a su vez, apuntaban al partenón en la acrópolis romana.

Para los griegos, la idea de la resurrección era algo ridículo, porque creían que la muerte era la liberación del ser, del alma, de la prisión del cuerpo.

San Pablo, al hablar de la resurrección de Cristo, unos se burlaban, otros decían te oiremos en otra oportunidad y algunos creyeron, como el presidente y la secretaria del “Areópago”. Hechos 17:31,32.

Con todas estas evidencias de la resurrección de Jesucristo, convendría ser anuncios en todos los pretorios y lugares públicos, porque es un testimonio universal, en donde se afirma la esencia del evangelio.

El cual es Dios en Cristo descendiendo al mundo de los pecadores, por esta cognición, se exige que la sustancia del evangelio tiene que ser transmitida, así como ella es. 1 Corintios 15:17.

Cada predicador tiene que revelar en su homilía, lo que Jesucristo es.

La predicación del evangelio revela a Cristo en su deidad como lo glosa. Romanos 1:14-15.

Aquí se encuentra el sentido de la responsabilidad de la predicación del apóstol, su desvelo, su abnegación por predicar el evangelio, todo ello se ocasionaba precisamente, porque se encontraba deudor del mundo, a griego o no a griego, a sabio y no a sabio, soy deudor.

Los primeros predicadores de la era cristiana, no predicaban para que les pagaran, sino más bien para pagar. Se consideraban como enriquecidos que dijeron a todos: “Somos deudores”.

En el tiempo de Pablo, predicar el evangelio, significaba ser un candidato para los azotes, para las cárceles y para el martirio.

Pero Pablo al considerar esas inmensidades riquezas que contienen el evangelio superiores a las que él tenía, tales como: Honores, títulos y otros, los tuvo por basura, para asir el evangelio de la gracia del Dios bendito.

Cuando el apóstol descubrió y consideró, que el evangelio son las inescrutables riquezas de Cristo, el evangelio de la paz, el evangelio de los bienes venideros, logró detallar cómo obraba Dios para salvar al mundo.

No obstante, también percibió la ruina, la descomposición de la naturaleza humana, envuelta en delitos y en pecados.

Esos dos aspectos, obligaban al apóstol a predicar las incognoscibles e incomparables riquezas que vienen por el evangelio, por lo tanto, se encontraba deudor. En 1 Corintios 16:17 dice: “Me es impuesta necesidad …”

Todo predicador debe estar persuadido, repleto de las riquezas que el evangelio tiene. El mundo está perdido, putrefacto. Lucas 19:10; Juan 3:17; 1 Juan. 5:12.

En la predicación del evangelio, se descubre el poder de Dios y su justicia para salvar al hombre perdido. Romanos 1:16-17.

La doctrina del evangelio es una erudición universal:

  • Primero: Porque el evangelio es poder de Dios para salvación.
  • Segundo: Porque en el evangelio se descubren las riquezas inescrutables de Dios.
  • Tercero: porque el evangelio es la revelación de cómo Dios justifica al pecador y como salva al perdido.

El predicador del evangelio, no necesita ponerle arandela a sus mensajes, ni añadidura, no hay que tratar los efectos sin la causa, toda causa produce sus efectos y todo efecto tiene sus propias causas.

Los grandes predicadores han considerado, que cuando una persona recibe el impacto del evangelio, entonces vienen los resultados, los efectos.

Todos los textos sagrados, primero tienen las enseñanzas, las doctrinas y luego los requisitos.

La carta a los Romanos contiene 11 capítulos de doctrinas y los restantes son los efectos de los anteriores, de cómo debe vivir el cristiano con Dios, con los hermanos, con el mundo, con el gobierno, con los débiles.

Prediquemos primero el evangelio y luego veremos los resultados.

Todo predicador debe mostrar a través de la predicación a Cristo, para que la gente encuentre esperanza, luz, remedio para sus males.

Ninguna persona debe vivir con la confianza en sus obras, ni en sus méritos personales, sino en la fe de Jesucristo. Gálatas 2:20.

El evangelio revela la justicia de Dios, para que el hombre se justifique, descanse, repose, viva en la justicia que le ha sido dada gratuitamente y por ella descansará.

Casi todas las cartas paulinas se destacan por esta clase de metodología, observemos la carta a los Efesios, contiene cuatro capítulos de doctrina y luego expone: “Os requiero hermanos …” Efesios 4:17. De allí en adelante se ven los frutos obtenidos por lo anterior.

El pecado no se resuelve engrandeciéndole, sino presentándole a Jesucristo como la contra. Mateo 1:21; 1 Juan. 2:2; 1:7; 2:12; Hechos 2:38; 10:43.

En la historia de la iglesia primitiva, no se salían de esta disciplina, aunque las circunstancias a veces eran contrarias, pero ellos confiaban en la promesa del Señor Jesucristo:

“Sobre esta roca edificaré mi iglesia y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella”.

Es cierto, que del infierno han salido murallas, puertas, cerrojos a lo largo y ancho del mundo en las mentes de los hombres y cuando Cristo dijo: que “Las puertas del infierno no prevalecerán”.

Quiere decir que todo esto que el diablo ha construido o que construye en los distintos lugares de este globo terráqueo, para mantener sus cautivos, para impedir  la predicación del evangelio, no prevalecerá porque el mensaje del evangelio es demoledor y universal.

La promesa es: Las puertas del infierno no quedarán inmune, no quedarán firmes, serán demolidas por la acción de la iglesia, por el nombre de Jesucristo.

Lo que el diablo hace es tratar de levantar una muralla, la ha estado haciendo desde hace muchos siglos, tratando de impedir a la gente que reciba el evangelio para la libertad.

Es indispensable que la iglesia permanezca con la fe en acción, para que todo de lo que el diablo haya construido a lo largo y ancho del mundo, a través de milenios, estemos inmunes.

Nada de estas obras prevalecerán por el poder del nombre de Jesucristo y por la acción de la iglesia.

Todo será demolido y la iglesia quedará inmune porque está construida sobre la verdadera roca que es Jesucristo.

Todas estas evidencias son causa por la cual se debe predicar el evangelio, aunque el hombre tenga que renunciar hasta así mismo para ser un predicador del evangelio, así como el evangelio es el remedio universal, también es para una sola persona.

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El evangelio es universal porque es Dios en Cristo salvando al mundo en general y por ello, hay que predicarlo a todas las razas, etnias, culturas y por ende, a todas las criaturas.

Engrosado por el pastor
York Anthony Shalom
Licenciado en Sagrada Teología.
Magister en Divinidades Teológicas
Jorgesalomserpa@hotmail.com